Administra tu Blog

¡Crea tu Blog Ya! Fácil y Gratis


Archivo: Mayo 2009

Neruda, Pinochet y su librero

libreros 30/05/2009 @ 06:28

Declaraciones de Jorge Edwards:

"Me encontré con Rafael Linardi, que tenía una librería de viejos, y me contó que sus dos mejores clientes eran Pablo Neruda y Augusto Pinochet".

"Lo encontré muy divertido e insólito. Pinochet le encargaba todo lo que tenía que ver con historia militar, con geografía y con biografía de militares. Neruda, en cambio, era un amante de libros viejos", rememora.

La librería de los editores independientes

libreros 29/05/2009 @ 12:03

pippab.jpg

Acaba de abrir sus puertas en París.  La librería Pippa regentada por Brigitte Peltier pretende acoger los fondos de los editores independientes.

Desconoz si en España existe una iniciativa parecida con este planteamiento. Quedaría siempre una pregunta: ¿los fondos de qué editoriales debería recoger?

Adios a las librerías (1). Desde Nueva York

libreros 29/05/2009 @ 06:26
Una entrada de Toni Furió leída en el blog de la UNE.
Pocas cosas hay más agradables que pasear sin rumbo, sorprenderse en cada nueva esquina, dejarse atrapar por los atractivos inesperados de una ciudad, en vez de intentar atraparlos armado de planos y guías turísticas. Es lo que los franceses llaman flâner, un verbo de no fácil traducción al castellano y que exige practicarlo para entenderlo cabalmente. Y pocas cosas más agradables que visitar librerías para, además del goce que supone hojear las novedades expuestas en las mesas o escudriñar en las estanterías, si es que te gustan los libros, penetrar en los gustos y los intereses de las gentes que habitan la ciudad.
Sin embargo, las librerías están sufriendo por todas partes una doble transformación. Cada vez hay menos y las que sobreviven o las que se abren de nuevo, son todas cada vez más parecidas. Las librerías pequeñas y medianas, las librerías de librero, las que aseguraban la biodiversidad de la cultura y el pensamiento, están desapareciendo, y su lugar está siendo ocupado por las grandes superficies, interesadas sólo en dos tipos de libro: los textos escolares y los best sellers, es decir, los que son negocio. Pueden dedicar un amplio espacio a pilas y pilas de un mismo título, porque su venta asegura una buena rentabilidad por metro cuadrado, y en cambio no dedicar ni un centímetro o dos de visibilidad al lomo de un libro de ensayo, de un libro académico, de un libro de fondo, porque su venta es más incierta o irregular, esporádica. Y el interés primero del buen mercader es hacer caja todos los días.

Con los libros universitarios, como con muchos otros buenos libros, puede pasar y pasa como con muchas películas, que ni siquiera llegan a estrenarse; ni siquiera llegan a las pantallas porque a los propietarios de las salas de cine no les interesan: perderían dinero si las exhibiesen en vez de programar la película norteamericana de turno, de rentabilidad asegurada, aunque sea mala y de consumo y olvido inmediatos. Las librerías se están llenando también de eso, de libros de consumo y olvido inmediatos. De libros prescindibles, sin interés. Y eso no sólo pasa en las grandes superficies, sino también en las secciones de libros vinculadas a cadenas o establecimientos comerciales, como El Cortes Ingles, la Fnac o la Casa del Libro, que es donde cada vez más la gente suele comprar los libros. Cada día se parecen más. Cada día las secciones y los libros que tienen expuestos son los mismos. Para mal, naturalmente. En la Fnac ya hace tiempo que los libros de ensayo y de ciencias sociales en general han quedado reducidos a la mínima expresión. Ahora les ha tocado el turno también a los libros de historia y de humanidades, que han perdido espacio considerablemente y, por tanto, en la lógica mercantil de los mercaderes de libros, prestigio e interés. Incluso los libreros --aunque sería mejor decir los dependientes de la librería o el estratega comercial que se encarga de su distribución en mesas y anaqueles-- hacen trama y te cuelan entre los libros de historia novelas históricas, bazofias sobre los templarios y los cruzados, mamotretos esotéricos y fraudes colosales como las obras de César Vidal y Federico Jiménez Losantos.


El retroceso espacial de los libros de historia ha sido ocupado inmediatamente por los manuales de autoayuda, las guías de viaje y las obras sobre espiritualidad y misterios, incluidos los religiosos. Es el signo de nuestro tiempo. Al menos en Madrid, Barcelona, Valencia o Sevilla, donde las librerías tradicionales, pequeñas, cierran, y las secciones de libros de los grandes almacenes reducen sus pretensiones a la comercialidad y la irracionalidad más absolutas. Irracionalidad, porque no se me ocurre otro nombre de sección para todos estos libros de esoterismo, espiritualidad y autoayuda que ahora triunfan y ocupan los estantes donde antes se apiñaban los libros de pensamiento, cultura y buena literatura.


No es del todo el caso de Nueva York. También en los Estados Unidos y en los países anglosajones en general se ha producido el fenómeno de concentración y simplificación del mapa de librerías. Cuestan de encontrar, pero todavía hay librerías pequeñas, medianas, espe­cializadas o generalistas. Pero el mapa aparece dominado ya por las grandes cadenas (como Barnes and Nobles, al igual que Waterstones y Borders en Inglaterra), que repiten el mismo modelo, y, por tanto, la misma oferta, por todas las sucursales que tienen abiertas por toda la ciudad. No hay sorpresas, no hay emoción. Entras en una nueva librería y sabes que vas a encontrarte lo mismo que acabas de ver en la anterior. Y además, en el paquete, pocas cosas que valgan la pena. Quizá, de vez en cuando, alguna buena novela o algún buen ensayo, sobre todo de política o economía, medio ocultos entre la oferta apabullante de libros intranscen­dentes, que serán rápidamente olvidados cuando una nueva remesa de libros igualmente prescindibles venga a sustituirlos. Con una sola excepción: las obras de economía.


En la librería de Barnes and Nobes que tengo más a mano, cerca del Rockefeller Center --y donde entro, mientras afuera, ante la sede de la cadena de televisión NBC un pequeño grupo de manifestantes vocifera contra la influencia izquierdista en los medios de comunica­ción--, las secciones de historia y de ciencias sociales son tan pobres y decepcionantes como en todas partes. Nada bueno, nada de interés, con alguna honorable y aislada excepción. Y además, tienes que ir a buscarlos al sótano, en una ubicación recóndita y humillante. Bien, no es por nada, pero los títulos de historia, humanidades y ciencias sociales representan entre los dos tercios y las tres cuartas partes de la producción anual --y del fondo-- de las editoriales universitarias españolas. También de las university presses norteamericanas, cuyos títulos tampoco están presentes en las librerías de las grandes cadenas. Las editoriales universitarias, que publican mucho y muy bien, no venden sus libros en este tipo de librerías. Lo que significa que existen otros canales de distribución y venta.
Pero lo que me interesa destacar aquí, para cerrar esta primera nota previa a la inauguración de la BEA de este año, es la insólita presencia de los libros de economía en una librería comercial como Barnes and Noble. Insólita por la gran cantidad y diversidad de títulos --de economía en general, de management, de investment, de bussiness, de empresa...-- y por su emplazamiento en un lugar de honor como es la planta baja del establecimiento, nada más entrar. Lógicamente este lugar de preferencia y esta profusión de títulos sólo se explican si los libros de economía se venden mucho, Y es que parece que los análisis, tesis y profecías de los economistas suscitan entre los lectores norteamericanos un interés parecido al que suscitan las obras de espiritualidad, esoterismo y autoayuda entre los lectores españoles. Bien mirado, y aunque alguien podría argüir que la economía no deja de ser también una materia esotérica, los lectores norteamericanos, en contra de los tópicos que los presentan como casi analfabetos, despreocupados intelectualmente y menos curiosos culturalmente que los europeos, no sólo se preocupan más por los problemas reales y contemporáneos --la mitad de los libros de economía tratan de la crisis de 2008, sus causas, sus consecuencias, sus posibles soluciones, sus analogías con la de 1929--, sino que buscan explicaciones racionales. Los lectores españoles, a juzgar por las secciones y los títulos que triunfan en las librerías, parecen más preocupados por los misterios irracionales y por cómo ayudarse uno mismo (no importa si muchos de los autores de estos libros son norteamericanos, como aquél espabilado que se ha hecho rico preguntando a todo el mundo quién se ha llevado su queso).

Antoni Furió

Libreros y Google

libreros 28/05/2009 @ 11:55

El número 778 de Livres Hebdo de 22/05/09 nos acerca la noticia del acuerdo alcanzado entre tres librerías francesas y Google para 'embeber' en las páginas de las primeras la posibilidad de 'hojeo' que googlebooks facilita.

Las librerías que participan en el mismo son Gibert Joseph, Decitre y Chapitre.

Sería interesante saber cómo lo ven las librerías españolas.

Librerías y bibliotecas

libreros 27/05/2009 @ 06:22

Leído en Paradigma

Una de las cosas que nos llamó poderosamente la atención del Congreso de Libreros fue el alto nivel de las ponencias presentadas, lo que denotaba un trabajo previo de selección de gran rigor y meticulosidad. Por encima de todas queremos destacar la titulada “Los concursos de suministros de fondos bibliográficos a raíz de la Ley de Contratos del sector público”, presentada por la Librería Canaima de Las Palmas. En ella se muestran algunos de los concursos públicos de Canarias -2.321.701 euros- y se indica a qué empresas han sido concedidos. Ninguno de ellos ha recaído en librerías –con establecimiento en la calle-; tampoco, ni que decir tiene, a ninguna librería de Canarias.

Todo esto nos lleva a formularnos algunas reflexiones:
1. Los pliegos de condiciones de los concursos públicos de adquisición de libros son redactados por gerentes ajenos completamente a la problemática del libro.
2. Se valoran con generosidad cosas como el tejuelo, forrado de los libros, catalogación y la incrustación de bandas magnéticas antirrobo. Todos estos servicios son propios de la profesión bibliotecaria y no librera.
3. Se lleva a cabo una valoración desmesurada del factor precio, cuando todos los profesionales del sector sabemos que, una vez efectuado el 15% de descuento obligatorio a bibliotecas, el margen residual que queda en estas operaciones es prácticamente ninguno.
4. Consideramos que este traslado de margen a la biblioteca debería ser soportada a partes iguales entre la librería, el distribuidor y el editor.


5. Ha llegado el momento de recapitular sobre el IAE –Impuesto de Actividades Económicas- en la medida en que sólo se debe otorgar a empresas de venta de libros con establecimientos al público.


6. Sin defender un proteccionismo localista y/o provinciano, sería razonable que las administraciones fueran conscientes de que la mejor protección de las librerías locales viene propiciado por el que recaigan sobre ellas las dotaciones institucionales. La protección de las librerías debe ser un tema prioritario para las administraciones públicas.
7. Cegal debe comenzar a impugnar, a través de sus servicios jurídicos, todos los concursos de suministros de fondos bibliográficos que no respeten la protección de las librerías.


Es evidente que hay que favorecer la competencia, pero entre libreros y librerías; a nadie beneficia, ni al sector ni a las librerías, el apoyo a empresas sin estructura que montan un chiringuito de suministro a bibliotecas desde la cocina de la oficina de un particular. El apoyo real y efectivo a las librerías (no papelerías) empieza a ser una cuestión de Estado.

Los libreros de Moyano

libreros 26/05/2009 @ 16:46

Hoy en la edición de Madrid de El País.

Llegó a Madrid para rodearse de libros al comenzar su carrera de graduado social. Y se quedó definitivamente por otra cuestión de libros. Francisco Martínez Moncada, de 57 años, es el presidente de la Asociación de Libreros de la Cuesta de Moyano. Dirige también la Asociación de Libreros de Lance. Bella palabra ésta, que no define lid medieval alguna, "más bien se refiere a aquellas ediciones compradas y vendidas por debajo de su precio", explica este cartagenero que se empleó en la librería de la Universidad Autónoma. Luego entró a trabajar para Carmelo Blázquez, un librero histórico, en una de las casetas de la Feria del Libro de Madrid, hasta que accedió como dueño a una de ellas.



Su primer contacto con los libros se remonta a su infancia. "Mi abuelo Jacinto Moncada, que era masón y por consiguiente ilustrado, poseía una biblioteca extraordinaria", cuenta. "Pese a que yo no sabía leer, pues apenas tenía cinco años, me extasiaba con sus libros bellamente ilustrados por fotografías y dibujos".

Quizá aquel episodio fuera el que, con el tiempo, desató en él esa suerte de fiebre religiosa que se apodera de los bibliófilos y subyuga de por vida su mirada y su atención hacia el libro. "Prueba de ello es que junto con mis 24 compañeros y seis compañeras abrimos nuestras casetas al público los 365 días del año". Y añade: "Conciliar la vida familiar y la laboral es para nosotros tarea casi imposible", se lamenta. Él representa a la treintena de profesionales que departe cada año con los 100.000 madrileños y forasteros que visitan la cuesta de Claudio Moyano, a espaldas del Jardín Botánico, donde se ofrecen todo tipo de libros con solera: textos añejos, segundas ediciones, ejemplares difíciles de hallar cuyo extravío fácilmente los convierte en joyas de la palabra. "Hay que venir a Moyano no sólo a buscar, sino a encontrar: esto está lleno de sorpresas", dice con un entusiasmo adolescente, que desmiente la leyenda que atribuye a los libreros de viejo cierto malhumor. "Como librero disfruto con el gozo del comprador", asegura para refutar la conseja.

Instalada sobre una pendiente ataludada que conecta la calle de Alfonso XII con la glorieta de Atocha, la Feria de Libros de la Cuesta de Moyano lleva abierta desde el año 1925. "Hubo domingos en los cuales más de 10.000 visitantes acudieron a la feria", rememora. Aunque admite que "algunos ejecutivos madrileños desconocen aún qué es y dónde se encuentra". Pese a ello, el aura que acompañó a asiduos visitantes como Azorín, Ramón Gómez de la Serna o Pío Baroja parece impregnar todavía las luminosas mañanas en Moyano.

"Nuestra tarea consiste también en sugerir y orientar, si el lector lo demanda". Una función más: desde su autoridad, "el librero afina y aquilata el gusto del lector y le propone autores, obras, colecciones...". Ante los ojos de Moncada han desfilado tesoros editoriales "como primeras ediciones de obras de García Lorca dedicadas por el autor con sus inconfundibles efes y sus caprichosos dibujos...", evoca gratamente.

A lo largo de casi tres años, hasta 2007, la feria estuvo provisionalmente instalada en el paseo del Prado, explica Moncada mientras atiende a varios curiosos que se acercan a su caseta. El incendio de una subestación eléctrica cercana llevó a las autoridades a alojar, bajo la Cuesta de Moyano, una nueva subestación que mantuvo en obras toda la zona.

Las obras asolaron con placas de granito la rampa y los árboles primitivos -acacias- dañados por la contaminación, que, en muchos casos, fueron sustituidos por arbolitos que tienen aún por delante muchos años para ampliar sus copas y procurar amenidad y sombra a los visitantes. "Por eso queremos también que en medio de la cuesta se instale un velador, una especie de terraza que haga más grata la visita", dice Moncada con persuasión. Su argumento es lógico. "Estamos en contacto con el equipo Trajineros, que va a reformar el paseo del Prado", señala el portavoz de los libreros.

"Nuestra reivindicación primordial es hoy la de incluir esta feria del libro permanente en los circuitos turísticos de Madrid y de la región también", explica Moncada. "La Cuesta de Moyano es una de las joyas de esta ciudad y, sin lugar a dudas, compone una de sus principales referencias culturales". Cada una de las 30 casetas de madera gris que jalonan la feria puede albergar una media de 4.000 libros. Fueron mejoradas y restauradas bajo el mandato de Enrique Tierno Galván. "El frontal es de madera, pero los laterales, la trasera y los cimientos son de fábrica desde 1985", aclara. Hoy, la caseta primera es del Consistorio. "Fue una proposición nuestra, para dar salida a los fondos editoriales que el Ayuntamiento edita; además, es la mejor manera de que conozcan nuestra situación".

La tarea del librero no es únicamente la de vender: también necesita comprar. En espíritus como el de Moncada, la sorpresa acecha desde los restos de ediciones, los saldos y las bibliotecas cuyos libros, dice, "atesorarán siempre el poder evocador e inmarcesible de la palabra escrita".

Todolibros. Un bloglibrero

libreros 25/05/2009 @ 08:39

EL BLOG

"Bloglibrero": Neologismo creado ahora mismo (más o menos). Dícese del librero con blog, o incluso de la persona con blog que vende libros, además.

El sector de las industrias culturales menos afectado por el torbellino de la red y la lucha que contra este medio mantienen otros actores "culturales" es sin duda el del libro. Por ahora, porque se han embarcado buena parte de los que lo conforman en la aventura aún incierta del "libro electrónico". Los movimientos que se produzcan, como creador  -bloguero- en la red y consumidor en "la vida real", me interesan doblemente. Por eso busqué a quien ya estuviese hablando del tema con el mejor conocimiento posible de causa. Así encontré a Tomás, librero cacereño de "Todolibros", que además tiene blog, "¿Qué me cuenta mi librero?".

En su bitácora se habla de los más vendidos, de cómo se imprimen e imprimían los libros, de los problemas de una librería, centro del hecho lector para los clientes, pero un mero y a menudo despreciado engranaje más de una maquinaria que leyéndole podremos conocer un poco mejor.

Muchas gracias, Tomás, por tus respuestas.

LA ENTREVISTA

1.- ¿Qué o quién te movió a abrir un blog?

Me di cuenta que tenía algo que decir. Las conversaciones que tenía con mis clientes en la librería eran acerca de temas en los que yo tenía más información y un punto de vista más amplio que ellos, y creí curioso colgarlas en la red.

2.- ¿Ha afectado el blog a tu actividad en la librería?

Absolutamente sí. Para lo bueno y para lo malo. Lo bueno es que he entrado en contacto con personas estupendas a través  del blog con las que he llegado a una amistad que ha traspasado lo electrónico. Lo malo, que he recibido presiones muy fuertes por parte de algunos responsables de la feria del libro de cáceres para que no hiciese críticas a la organización.

3.- ¿Está especializada tu librería en algún género? ¿Cuántas personas sois? ¿Todos tienen blog?

No, somos generalistas, aunque cuidamos especialmente las secciones infantil y de cómic. Ahora mismo somos 5 personas trabajando, pero fijas somos 4. No todos tenemos blog, pero si cuenta en google con las que trabajamos internamente con varias herramientas.

4.- ¿Tienes lector de ebooks? ¿Conoces a alguien que tenga? ¿Tú qué prefieres como lector: libro - libro o libro electrónico?

Lo tengo y los vendo. Personalmente prefiero un libro tradicional a uno electrónico, pero tambien leo libros en pdf de la red que no están editados en papel. Entiendo perfectamente la existencia de libros digitales porque hay personas a las que le son útiles.

5.- ¿Cuál crees que será el futuro del libro electrónico en España? ¿Ves a las editoriales predispuestas en algún sentido sobre el tema?

Acabo de llegar de Sevilla, de asistir a las jornadas "Los futuros del libro" dentro de la feria del libro. La idea general (o por lo menos lo que yo he creido entender) es que la lectura va a pasar a formato electrónico, pero no se sabe cuándo, ni cómo, ni cuál será el formato elegido.

6.- ¿Ves algún género más proclive a tener más éxito que otros en el formato electrónico? Al revés: ¿acabará el libro electrónico con el libro en papel, sea en general, sea en algún mercado concreto?

De momento los libros profesionales son los que más oferta tienen. Hay mercados en los que ya casi ha desaparecido el formato papel: las enciclopedias.

7.- ¿Qué opinas sobre los DRM con que se está publicando los títulos de los primeros libros electrónicos de esta segunda intentona?

No tengo una opinión formada de lo útil que pueda ser a las editoriales, pero si creo que atenta contra el derecho a la copia privada de los compradores.

8.- Cambiando de tercio, ¿hay más libreros con blog que conozcas en Cáceres?

Creo que no, pero sé de algún librero que no tiene ordenador en su librería.

9.- ¿Nos dices algo sobre ExTreBeO?

ExTreBeO es una asociación cultural creada para fomentar el cómic. Todolibros colabora en sus actividades en todo lo que puede, al igual (tal vez un poco más porque personalmente el cómic me gusta mucho) que con otras asociaciones culturales con otros objetivos.

El original se lo debemos a Mak y lo podéis leer aquí.

Como la idea nos ha parecido estupenda vamos a buscar más libreros con blog para ver qué nos cuentan.

Los libreros en la Feria del Libro de Sevilla

libreros 22/05/2009 @ 06:30

Algunas opiniones. Basta con ver las caras...

La Librería de la U y el mundo digital

libreros 21/05/2009 @ 17:58

Ponencia de Jaime Iván Hurtado Gerente General de libreriadelaU en el foro organizado recientemente por Publidisa.

Librería y dificultad de negocio

libreros 20/05/2009 @ 10:34
(Zaid) Las librerías son negocios difíciles, y con frecuencia pésimos, porque cada libro que compran puede tardar mucho en venderse o no venderse nunca. Cada lector es un mundo: no hay dos bibliotecas personales idénticas. El número total de libros publicados es infinito, pero los recursos del librero son finitos. También su clientela es limitada. Las probabilidades de asignar recursos a un conjunto de libros que nadie va a pedir son muy grandes. (Juan Domingo Argüelles; Ustedes que leen; Océano; pag. 71)

¿Lectores o clientes? ¿novelas o kiwis?

libreros 15/05/2009 @ 07:10

Enrique Alcina en Diario de Cádiz

Espuma de afeitar, patatas fritas, una docena de huevos y un libro de aventuras. Algo está pasando en la cesta de la compra. Los supermercados intentan paliar el vacío existencial que sufre el consumismo voraz creando o ampliando la sección de librería. Menos kiwis, más cuentos chinos. Caída libre de la venta de productos de usar y tirar, auge de la novela crepuscular. Portadas en rojo y negro ilustran los pasillos donde antes reinaba el jamón serrano a precio de oro. Ofertas dos por uno de libros de bolsillo, volúmenes de autoayuda económica, oportunismo en do mayor. De pronto, sin previo aviso, la cultura sale barata, salvo los discos, hundidos en la miseria de la cultura de la gratuidad de hoy, hambre pa mañana. Entre tanto best seller en rotación, enigmas indescifrables de andar por casa, historias para no conciliar el sueño, siempre se puede encontrar algo interesante, quizá algún libro a la vera de las pilas alcalinas.

Los imperialistas del negocio al por mayor captaron al vuelo la señal de la crisis, comprobaron que la coyuntura económica no afectaba al sector editorial y tomaron medidas. Diez metros lineales de estantes para libros en el Hipercor, una nueva franquicia de libros urgentes en Bahía Sur, más libros salidos de la nada en Supersol, y mucho papel prensado sustituyendo a discos y compitiendo directamente con emepetreses, playstations, plasmas, ipods, cafeteras y minipimers en Media Markt. "Yo no soy tonto, ni analfabeto". Ejemplos con nombres y apellidos del nuevo fenómeno, quién iba a pensar que los libros sacarían de un apuro a los centros comerciales, otrora sin compasión, hoy curados de espanto y de humildad y paciencia. "Vendemos libros como si fueran naranjas", apunta un encargado del rincón literario de un supermercado, "pero ojalá sirva la crisis de aliento para fomentar la lectura". Leyendo entre líneas, que es gerundio. Terror en el hipermercado, horror en el ultramarinos, cantaban Kaka de Luxe. Ni que decir tiene que las grandes superficies de la Bahía despachan literatura de fácil acceso, nada de especialización. "Es cuestión de tiempo. El supermercado nunca fue el hábitat natural del libro, pero ya notamos su presencia en el cesto de la compra", advierten en otro centro comercial, donde se ha pasado de la opulencia ficticia y los carritos llenos hasta la bandera, a los lunes desnudos al sol, los doce meses sin intereses y el aquí tiene usted su casa. Los valores seguros de la literatura comen pizzas de cuatro quesos y helados baratos.

"El otro día, un cliente me contó que había encontrado un libro llamado "Setas en los Alcornocales" en una tienda de chucherías. Los supermercados utilizan los libros como gancho, ante el descenso de beneficios, como complemento. Se trata de un tipo de venta basado en el impulso", certifica Juan Manuel Fernández, alma mater de la librería Manuel de Falla de Cádiz, con 36 años de labor a sus espaldas. "A las librerías de fondo, donde se estila la complicidad con el lector, un trato intimista y mayores exigencias en cuanto a calidad, selección atinada de títulos, buenas ediciones y un punto de vista más romántico de la vida y de la literatura, no nos viene bien que los supermercados entren en escena en la venta golosa de libros. Hay mercado para todo el mundo, pero lo malo sería que las grandes superficies se apoderasen de gran parte del porcentaje de ventas; correríamos serio peligro". En los hipers no venden un libro titulado "Supermercados, no, gracias", retrato crítico de la voracidad del sector, su cara oculta.

Como dice Manuel Vicent, cuando un librero se acerca a un cliente se establece una relación de calidad que actúa de prolongación natural de la cultura. El librero perceptivo conoce al cliente, Juan Manuel Fernández habla de lectores, nunca de clientes. "A veces vienen a disfrutar de un paseo por las estanterías, se les ve contentos y con ello nos sentimos satisfechos, amén de entablar amistades y contactos por la cercanía de la tienda". Nada que ver con las cajas rápidas, que suelen ser las más lentas del planeta, o los dependientes de secciones de libros o discos que ni siquiera conocen el paño. "¿Me puede deletrear Bob Dylan?" Paecharlo.

En el término medio, y como excepción que corrobora la regla, en El Corte Inglés gaditano, donde el fin justifica hasta un puente, trabaja en la sección de libros un historiador, Fernando Suárez, que acaba de estrenarse como escritor de novelas de aventuras con Saturno Ventura. Fernando sabe de lo que habla, al contrario que algunos vendedores de ilusiones vanas, que aprovechan la presencia de un lector o melómano para endilgarle el ultimo detergente por narices. Las librerías, en cambio, constituyen una experiencia humana, sean intimistas como Manuel de Falla o de trasiego como Quorum, por citar dos ejemplos gaditanos.

"Si las editoriales frenasen el ritmo de publicación de novedades, lo notaríamos en exceso", señala Fernández. "Pero hay tal variedad y cantidad de títulos que el lector no deja de leer, ya sea con precios baratos o mediante cuidadas ediciones. Los números cantan. Veremos si la Feria del Libro de Cádiz confirma la tendencia, allí sentiremos el eco del lector habitual".

Mientras tanto, en las librerías clónicas de los supermercados, el constante ir y venir de miradas interesadas, miradas de soslayo, prisas y pausas, sabores, olores y códigos de barras, los éxitos editoriales campan por sus respetos, encuadernan la crisis con regalos más baratos que una puñalada trapera, y cometen crímenes como estampar los precios adhesivos en las tapas de los libros.

Los carritos ya no caminan, altaneros y arrogantes, atestados de kiwis y televisores. Las franquicias de la cultura del chándal, la amnesia dermoestética y la moda fugaz, piden socorro. Los concesionarios de coches parecen cementerios mancomunados. El parné sigue inmovilizado. Pero se publican más libros que nunca. Los discos agonizan. Las bibliotecas abren los ojos. Los lectores permanecen fieles, curioso panorama en plena huida hacia adelante del mundo enfermo. Con la crisis, la cultura pierde pedigrí e idiotez (cultura del vino, cultura gastronómica, cultura de no sé qué), y gana dignidad: cultura a secas. Y el dinero, como el lema dichoso, no es tonto.

Agua mineral, regaliz rojo a un euro el pack de tres, utopías listas para freír, paté de tontería, ropa barata y un libro para ir tirando. Sociólogos de andar por casa rubrican que la gente sale menos, no gasta lo que no tiene, dedica el fin de semana a pasear o ejercer el sano deporte mental de la lectura o echa cuentas al olvido. Nadie sabe qué está pasando. ¿Será contagioso?

Librería, tiempo y lentitud

libreros 13/05/2009 @ 17:17
Los hombres y mujeres que abren su librería –un sueño a menudo- son personas apasionadas y deseosas de escapar de una  vida trepidante. La literatura se acomoda mal a la rapidez, ¿cómo podría ser de otra manera cuando sé que una novela es a menudo el fruto de varios años, o de toda la vida de un escritor? El tiempo se para cuando se entra en una librería y el silencio se instala…. (Laurence Santantonios; Tant qu’il y aura des livres; Bartillat, pag. 162-163)

El librero seguirá vivo

libreros 12/05/2009 @ 14:07

Apareció el mes pasado. Lo teníamos guardado y hemos comprobado que en este tiempo nuestro amigo Armando Mena sigue vivo.

Asi que ese titular de la noticia: El librero sigue y seguirá vivo nos gustó.

Apareció en La Jornada de Oriente

Con un acervo de 42 mil volúmenes de todas las disciplinas del saber y los géneros literarios, la Librería de la Universidad Autónoma de Puebla (UAP) ofrece diversos servicios integrados que responden a un concepto de cultura moderna. El público puede adquirir una excelente película, un disco, un libro, pasear por la sala lúdica, compartir con la familia los materiales de juego y de lectura infantil o simplemente disfrutar del espacio y sus objetos.

“Hace más de 20 años, ya no sé cuántos, se hablaba de la desaparición del libro, por la entrada de nuevas tecnologías como el internet; sin embargo, el libro sigue y seguirá vivo”, explica su director, Armando Mena.

“Es cierto que los estudiantes hoy han modificado sus hábitos y recurren mucho al internet, que en ocasiones desinforma y que difícilmente sustituye el conocimiento del libro y la relación de tensión y crítica que el lector establece con éste. Con el libro uno pelea, discute, se establece una relación emocional. Esa relación tan especial con el papel impreso, que sigue siendo extraordinaria. O quizá simplemente porque el libro es un objeto especial al tacto, al olor, a la vista. El libro es una obra de arte”.

Ubicada en el Complejo Cultural Universitario, en la nueva librería puede caminar holgadamente, tomar un libro, abrirlo, leer algo de su contenido y hacer una compra más razonada.

Con el propósito de satisfacer la demanda del mercado, tanto de los universitarios como de escolares de educación media superior, público infantil y en general, el nuevo espacio cuenta con 42 mil volúmenes de historia, teoría social, filosofía, antropología, psicología, entre otras disciplinas científicas; libros de texto, cuento, poesía, novela y ensayo, y los títulos de los llamados Best sellers.

Entre las novedades literarias se encuentra “la que se dice será la última novela que escriba José Saramago, El paso del elefante; los clásicos Juan Rulfo, Octavio Paz, Carlos Fuentes, Fernando del Paso, Elena Poniatowska y una larga lista de títulos en existencia”.

Mena, en entrevista, nos habla de la diversidad de los fondos editoriales en Ciencias Sociales y Humanidades, Siglo XXI, Era, FCE, UNAM, Colegio de México, UAP, UAM, entre otros; fondos editoriales españoles como Siruela, Paidós, Anagrama y Adriana Hidalgo, “que en conjunto proporcionan una variedad de títulos que van desde la sociología política, educación, pedagogía, hasta la novela, poesía, cuento y ensayo”.

Provisto de una experiencia de más de 25 años al frente de los libros, el funcionario universitario señala que con el ánimo de satisfacer la demanda, la librería realiza periódicamente pedidos, “para que siempre nos estén llegando novedades”.

Así, libros de reciente adquisición que estarán en breve a la venta son Purgatorio, de Eloy Martínez Tomás, editorial Alfaguara; Paraíso en tu memoria, Tovar y de Teresa, Alfaguara, y La República restaurada, de Daniel Cosío Villegas.

“Es una librería que podemos calificar de excelente. Tiene un perfil adecuado para un público lector universitario, y sus fondos editoriales corresponden con este concepto, por ejemplo satisfacer demandas de textos de profesores e investigadores, para sus proyectos de investigación o sus estudios de posgrado; pero también ofrecemos un acervo bibliográfico para público lector en general”, comenta.

La nueva librería “es un sueño de los universitarios y busca ofrecer objetos culturales a buenos precios”.

Abierta al público en noviembre de 2008, cuenta además con un área infantil, equipada con juguetes didácticos, libros de un año a 12 años de edad; una sección de discos de música clásica, popular, jazz, y de películas.

Si bien el 70 por ciento de los libros en el idioma español son de España y se encarecen por la moneda, existen libros de bajo costo y calidad, como los editados por Conaculta, FCE, Siglo XXI, y de la editorial de la casa de estudios, de tal manera “que hay para todos, lo importante es que la gente racionalice sus gastos e invierta en libros”.

Finalmente, asegura: “la librería es algo más que vender libros”.

El CCU abre sus puertas de 7 a 21 horas. Y la librería después de las 10 horas. Se ubica en la Vía Atlixcáyotl 2499. Para mayores informes: 2 29 55 00 extensión 2511 y 2516.

Librerías en Bayonne

libreros 11/05/2009 @ 13:57

¿Cuántas de nuestras ciudades en España disfrutan de este pequeño entramado librero que nos acerca Fernando García Pañeda en su blog Tres Gymnopedias?

Una ciudad para disfrutar de las librerías.

En la Rue d’Espagne:

img_2631.JPG

img_2634.JPG

Mi favorita, en la Rue Poissonnerie:

img_2638.JPG

Con sus resúmenes y listas de los mejores libros de cada estación del año. ¡Y de los peores! (3G no estaba en las primeras… pero tampoco en las segundas):

img_2639.JPG

img_2640.JPG

En la misma calle, la favorita de los piratas:

img_2643.JPG

img_2644.JPG

Para quienes sufren de nostalgia, mejor pasar al Petit-Bayonne, donde podrán encontrar lo que buscan:

img_0408.JPG

Y eso sólo en la parte antigua de la ciudad. Comme ici.

Libreros. Eduardo Mendoza

libreros 09/05/2009 @ 16:16

Recupero gracias a Nunca te hagas librero un artículo de Eduardo Mendoza publicado en El País hace ya un par de años pero que sigue estando pleno de actualidad y manteniendo su vigencia más acentuada precisamente por el paso de los años.

Asisto a una reunión de libreros independientes, una raza en peligro de extinción. En el transcurso de la velada se dan datos y se examinan las causas. Las grandes superficies, claro. Pero hay otras: en el centro de la ciudad los alquileres son prohibitivos y en la periferia hay menos gente de paso. Etcétera. Los libreros, que saben del tema, mencionan una razón más profunda: la extensión de la cultura a todos los niveles lleva inevitablemente a la masificación, y los integrantes de la masa prefieren el anonimato de una gran superficie, donde pueden hojear y elegir libros sin sentir en el cogote la mirada severa del librero ni tener que afrontar su veredicto. La librería pequeña impone una intimidad en la que el comprador se siente inseguro. Teme pronunciar mal un nombre extranjero, atribuir una obra al autor que no es, elegir un título cuya mediocridad provocará el desdén del librero y tal vez de los demás compradores, mucho más versados. Miren qué bazofia está comprando este desgraciado; seguro que le gusta. La docta clientela prorrumpe en carcajadas y no falta el que propone expulsarlo del templo a latigazos.




La realidad, por supuesto, es muy otra. El librero es un comerciante: vive de lo que vende y siente respeto y gratitud hacia el cliente. Por vocación, desea ser un guía en la jungla del papel impreso, no para enseñar al que no sabe, sino para proporcionar a cada uno aquello que más le va a gustar, evitar que el lector inexperto caiga en las arenas movedizas de la novela histórica, o sea engullido por la boa de la literatura del yo, o picado por la tarántula del esperpento disfrazado de nazi para todo. Acerca de los gustos imperantes no se hace ilusiones ni se queja. Sabe que las abultadas ventas del éxito de turno le permitirán mantener abierta la tienda y vender un tipo de libro que a su vez se podrá editar gracias a las ganancias que reportan los otros.

Buena gente por definición, el librero se enternece cuando alguien, temeroso de estar comprando un bodrio, finge hacerlo contra su voluntad: para cumplir un encargo engorroso o hacer un regalo. El librero asiente y aconseja otro libro, porque si el que ha elegido el cliente es del gusto de su anciana tía, el que él le propone aún le gustará más.

Libreros y seducción

libreros 06/05/2009 @ 21:30

Seducir: embargar y cautivar el ánimo.

¿Qué papel pueden jugar los libreros?

Así lo ve El ojo fisgón

Pequeñas satisfacciones del librero

libreros 05/05/2009 @ 06:46

Leído en el blog de Lib-Litterae Mundi

Pequeñas satisfacciones de librero. Cuando el mundo del libro parece andar convulsionado a las puertas de grandes cambios en muchos aspectos, desde lo administrativo y logístico hasta la misma creación de los libros, los libreros seguimos teniendo pequeñas satisfacciones. Y estas habitualmente no provienen de las cifras de ventas o de los beneficios que obtenemos sino de las historias que nuestros clientes, lectores y lectoras, nos cuentan.

Hace unos días recibí una llamada de un amigo al que veo realmente poco. Curiosamente nuestros últimos encuentros han sido casuales y en la Feria del Libro de Bilbao (a pesar de los pesares también depara algunos buenos momentos). En uno de esos, hace ya dos años, recién había nacido su hija y nos compró un cuento para poder leérselo cuando fuera un poquito más mayor. Pidió una recomendación y compró éste, Niña Bonita, de Ekaré. Hablando por teléfono me contó que ahora que su hija tiene casi tres añitos le lee este cuento todas las noches y que a ella le encanta, una sencilla historia de cariño y admiración entre una niña, negra como el carbón, y un conejo, blanco como el algodón. Y que no pasa noche en que ella le pida a su aita que le cuente el cuento de la nena botita. A pesar de que su padre ya quisiera cambiar de cuento... Y me pidió que le consiguiera otro...

Resultó que la llamada del otro día había sido también casual y por error: ya sabéis, con esto de los móviles a veces te pasas una línea o tienes a dos personas que se llaman igual y luego no sabes de quién es el número al que llamas. Pero de nuevo, en el Día del Libro fue su mujer la que pasó por allí. Parece que ni adrede... Y me contó cuál es el ritual completo de la Niña Bonita y Aroa cada noche al irse a la cama. Cómo ella pide el cuento y cómo su padre, que lo guarda bien seguro, lo saca de su escondrijo, lo abre y empieza a contárselo, poniendo voces, haciendo gestos... dándole vida. Aroa ya se lo sabe de memoria e interrumpe con sus aportaciones y preguntas... Cuando terminan, una oración y a dormir. Sencillamente felicidad... La suya y la nuestra.

Libreros recomendadores

libreros 04/05/2009 @ 07:20

En unas recientes declaraciones realizadas por el presidente del Gremio de Libreros de Gipuzkoa días antes del Día del Libro al Diario Vasco señala con claridad cuál puede ser uno de los futuros de las librerías: la especialización en recomendar.

Si se ha sido capaz de crear el ambiente adecuado y tener un núcleo inicial de público cliente seguro que si se hace bien después el boca a boca será un buen apoyo.

Paco Puche lo expresa así en su 'Librero en apuros':

El librero deberá ser un agente de información caliente, recuperando el carácter de presciptor y recomendador de libros y asegurando con esta actividad una clientela fiel.

Los libreros se apuntan a lo digital

libreros 03/05/2009 @ 14:42
Leéido en ABC
Renovar o morir. El gremio de los libreros busca su sitio en la era de la digitalización. No importa si de celulosa o de plástico, de tinta líquida o electrónica; el libro, dicen, debe estar en la librería. «Nos guste o no, debemos apostar por entrar en el circuito digital», afirma Javier Cámara, de la librería Cámara de Bilbao. Desde hace un año ambos formatos conviven en el escaparate de la calle Euskalduna. También venden, a través de códigos de descarga, 140 títutos de autores como Jane Austen o Conan Doyle. «Nuestro papel seguirá siendo aconsejar», opina el librero. Su último cliente, «un marinero a punto de embarcar que quería llevarse consigo decenas de libros a alta mar».

Libreros y apocalipsis

libreros 01/05/2009 @ 15:04

Ha terminado hace unos diez días el Tercer Congreso Iberoamericano de libreros.

Una de las conclusiones va en la línea de "resguardar y potencializar el rol y la capacidad de las librerías como gestores y orientadores de los públicos lectores". Interesante: primero debemos tener claro, por lo tanto, nuestros públicos para a partir de ello gestionar y orientar.

Por lo tanto es probable que no todo lo que se produce tiene que entrar necesariamente en nuestras librerías.

El apocalipsis parece todavía estar lejos.