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Libreros y contacto personal

24
Junio
2009
libreros — @ 17:05 Tags:

Leído en El ojo fisgón.

Sin embargo, el contacto con el librero es un detalle en el que la compra por Internet dejaría un vacío en mi experiencia personal. En Bogotá me encantaban la amabilidad de los dependientes de la librería Lerner de la Avenida Jiménez que estaban ahí desde que yo entré a la universidad o las recomendaciones de Álvaro Castillo, que como había detectado mi gusto por la narrativa estadounidense cada vez que yo iba a San Librario me sacaba del cajón de su escritorio alguna joyita que llevaba semanas o meses guardando para mí.

Y en Barcelona Jesús Casals y Damià Gallardo me han fidelizado aún más a La Central del Raval y a la Laie del CCCB respectivamente. Es cierto que tanto la variedad de la oferta de La Central y de Laie como lo acogedor que resulta el espacio de estas dos sucursales en particular son dos de las razones por las que me gusta ir allí. Pero también lo es que la charla, las recomendaciones y la complicidad de Jesús y Damià pesan mucho incluso para que algunas veces pase por allí sólo para saludarlos a ellos.

A pesar de que por estar afiliado a Abacus allí me ofrecen un descuento superior que en La Central, la mala leche de sus dependientes, el olor a humedad del local de Balmes y la escasa variedad de la oferta en ciertas áreas específicas hacen que a la hora de comprar un libro la mayoría de las veces prefiera ir a otra librería.

No sé, supongo que esa necesidad del contacto personal y la importancia que le doy a éste es un síndrome que también padecen muchos otros “inmigrantes digitales”.

Librerías y discriminación positiva

23
Junio
2009
libreros — @ 16:24 Tags:

Leído en el blog de Repiso

Hay formas de favorecer a las librerías, sin duda. Que la compra institucional se canalice a través de las librerías es comercialmente adecuado, éticamente correcto, y culturalmente necesario. La discriminación positiva, también en este ámbito, favorece al eslabón más débil frente al acoso de los más poderosos. Estos ya no son tiempos en los que pueda defenderse que al mercado hay que dejarle actuar sin controles: lo que está en riesgo es la calidad de la red de librerías. Y es más sencillo dejar a las librerías el espacio que comercialmente les corresponde que subvencionarlas para evitar su extinción. Además, es una cuestión de defensa de la competencia; el argumento utilizado por las instituciones pública para la compra directa es, siempre, el mismo: les sale más barato. La ley que establece el precio fijo del libro y regula los decuentos máximos es burlada habitualmente mediante descuentos encubiertos (a base de servicios de catalogación, material de regalo, etc.).

Digámoslo de forma clara: no existe una política clara de apoyo a las liberías por parte de las instituciones, y no existen unas prácticas comerciales de apoyo a la red de librerías por parte de las editoriales. ¿Será que en el fondo no existe una conciencia ciudadana de la necesidad que desde el punto de vista cultural supone la existencia de esa "red de librerías"? ¿Será que los libreros no estamos sabiendo argumentar y defender nuestro parecer?

Leíamos esta información en Diario de Noticias:

Los centros que decidan comprar los libros de texto incluidos en el programa de gratuidad en librerías recibirán una dotación económica superior (en concreto un 30% más) que los que opten por hacerlo directamente en editoriales o distribuidoras. Así lo confirmó ayer el consejero de Educación, Carlos Pérez-Nievas, durante su comparecencia parlamentaria a petición de NaBai, en la que anunció otra de las novedades que se pondrán en marcha el próximo curso: los escolares con necesidades educativas especiales recibirán 50 euros más por curso

(...)NOvedades En su balance de este primer año y a la espera de ver cómo se desarrolla la devolución de los manuales, el consejero ha constatado que se han aumentado los centros públicos que por primer vez han optado por comprar a las editoriales directamente. Para evitar esta situación, que en opinión de Pérez-Nievas "desvirtúa el mandato parlamentario", se favorecerá a los centros que adquieren los manuales en librerías. Así estos centros recibirán 135 euros por cada alumno de 5º y 6º de Primaria y 235 para los de 1º de la ESO mientras que los colegios que compren directamente en editoriales o distribuidoras recibirán 94,5 euros para Primaria y 164,5 para ESO.

Otra de las novedades es que los escolares con necesidades educativas especiales recibirán 50 euros para adaptar sus manuales. Asimismo, el límite de aportación en función del número de libros elegidos será del 30% del total si sólo se compran 1 ó 2; el 60% si son 3 ó 4 y el 100% a partir de 5 o más libros. Por último, Educación anunció que quien no cumpla con las obligaciones de uso adecuado (no los entregan o lo hacen en malas condiciones) perderá su calidad de beneficiario.

crítica de nabai Los grupos destacaron el buen hacer del departamento mientras que desde NaBai MªLuisa Mangado criticó que conserve la posibilidad de comprar los libros directamente en las editoriales, aun con una menor partida, algo que incide en la "competencia desleal con el pequeño comercio".

 

El buen librero para Paco Goyanes de Cálamo

22
Junio
2009
libreros — @ 17:38 Tags:

Leído en Solo de libros

¿Puede una librería dejar fuera de sus estantes los best-sellers, apostar por la literatura de calidad y rescatar títulos del fondo editorial?

Puede y debe si quiere sobrevivir e intervenir en la vida cultural de la comunidad en la que se inscribe. Nada más triste que la uniformidad. Te metes en una gran librería o superficie comercial; cierras los ojos, los abres: no sabes si estás en la Casa del Libro, Bertrand, Carrefour o el Corte Inglés. Ves los mismos libros, los mismos paneles de novedades, idéntico marketing. ¿Existiendo tantos libros por qué narices un librero independiente debe de vender mayoritariamente best-sellers?

Un bagaje como lector ¿es imprescindible para un librero? ¿Qué se necesita para ser un buen librero?

Claro que es necesario un buen bagaje, pero atención: un librero no es un crítico, ni un profesor de literatura. Un buen librero es aquel que sabe captar los intereses del público que visita su establecimiento, sugerir , incitar. Un buen librero es aquel que tiene un criterio y que sabe impregnar de él a su establecimiento. Nada más aburrido y triste que un librero que se dedique a sentar cátedra y “chulear” de sabio. Para mi desgracia cada vez tengo menos tiempo para leer, enorme paradoja. El oficio librero en nuestro país es cada vez más complejo y difícil.

Un buen librero necesita un montón de conocimientos que afectan a multitud de saberes y una sólida base cultural, unos buenos conocimientos empresariales. Añadir don de gentes, simpatía, eficacia, responsabilidad. Un buen librero es aquel que sabe que tan importante es tratar con un catedrático como con un niño de doce años; que tan fundamental es saber encontrar un libro, por difícil que sea, que pasar el plumero con ganas por las mesas de novedades.

Los libreros españoles, a diferencia de los alemanes o franceses, carecemos de una formación específica de nuestro oficio. Somos autodidactas con graves carencias de conocimientos.

Me irritan los libreros que dan malos consejos, pero también aquellos que tratan mal a su público o que se sitúan por encima del bien y del mal. La verdad, también me irrito conmigo mismo…

Me olvidaba: imprescindibles la paciencia, el sentido del humor y el saber reírse de uno mismo.

Librería Cálamo¿Cuál es tu opinión sobre los nuevos soportes digitales para el libro? ¿Será el fin del formato libro tal y como lo conocemos? ¿Y de las librerías?

¡Quién lo supiera! Tengo claro que es imposible poner barreras al viento y que el tema va en serio. El soporte digital cambiará —está cambiando— el paradigma que conocemos. No creo que se trate de confrontar un formato con el otro, ni de cerrar los ojos a un avance tecnológico que ya habita entre nosotros… Pero el proceso está lleno de interrogantes: ¿qué pasa con los derechos de autor?; ¿qué pasa con la labor editorial tal como la conocemos? Es de imaginar un futuro en el que convivan múltiples formatos o soportes. Evidentemente el sector librero sufrirá. Hay mucho dinero en juego y empresas empeñadas en que el soporte digital sea rentable. Y lo será para ellas…

¿Con el libro digital, ¿qué beneficios obtendrá el librero?

Me temo que muy pocos.

¿Crees que con los nuevos formatos aumentará el número de lectores (sobre todo jóvenes)?

No necesariamente. Lo que sí creo que ya ha cambiado es el concepto “lectura”. Los jóvenes, y nosotros mismos, estamos leyendo de otra manera, estamos “navegando”, saltando de un texto a otro, de una información a otra. Lo malo es que nuestra lectura cada vez es más superficial y encima desconocemos casi siempre la autoría y seriedad de lo que leemos.

Recientemente numerosas editoriales españolas han confirmado estar dispuestas a llegar a acuerdos con Google ¿Qué opinión te merece el proyecto de digitalización masiva de Google? ¿Lo consideras una amenaza para los canales habituales de distribución, especialmente para las librerías?

Google es el gran hermano. La forma en la que ha realizado el proceso de digitalización y la que está llevando en sus negociaciones con las editoriales es propia de una organización mafiosa. Google quiere ganar dinero, mucho dinero, y le importan un comino las editoriales, los libreros y los lectores. En realidad su visión del libro se resume en $.

¿Afecta la crisis a las ventas de libros? ¿Es cierto que la gente lee más, al ser el libro un medio de ocio que te permite muchas horas de entretenimiento por un precio razonable?

Esta es una sandez que algunos editores lelos y algunos periodistas ídem han difundido, imagino que en un día de resaca. Seamos serios. Si no hay dinero no lo hay para nada: ni para coches, ni para tapas, ni para libros. Añade a este hecho incontestable (el descenso de ventas en los últimos meses lo demuestra) que los grandes compradores de libros son las instituciones públicas (bibliotecas, ayuntamientos, universidades): si sus presupuestos se reducen, las compras de bibliografía también. Nos esperan unos tiempos complicados…

El precio único, ¿perjudica o favorece al libro?

Si no existiera la ley del precio fijo la mayoría de las librerías independientes desaparecerían

Favorece al lector y a la diversidad cultural. Los mercados con mayor y variada oferta son aquellos en los que existe una ley de precio fijo (Francia) o un acuerdo entre los diferentes sectores del mundo del libro para su mantenimiento (Alemania). Lo mismo para la cadena librera: si no existiera la ley del precio fijo la mayoría de las librerías independientes desaparecerían: lo que quedaría es un maravilloso panel de novedades repetido hasta el infinito en los centros comerciales…

En Reino Unido el fin del acuerdo sobre el precio fijo del libro ha significado la desaparición de muchas librerías y editoriales y, paradoja de las paradojas, el encarecimiento del precio del libro.
Los neoliberales (el oficio más antiguo del mundo, no es nada “neo”) no piensan igual, claro.

Sobre las actividades que promueven las librerías (presentaciones, lecturas…), ¿son un valor añadido para los clientes que acuden a la librería, o bien una estrategia para atraer hacia los libros con otros atractivos a esos lectores esquivos?

Para Cálamo las actividades no son una estrategia comercial: forman parte de nuestra idiosincrasia. Concibo la librería como un establecimiento de venta de libros profesional y como un agente de difusión cultural. La labor que realizan muchas librerías es importantísima desde el punto de vista cultural y además no cuesta ni un euro al erario público.

Lo que sí pienso es que las librerías independientes deben innovar en esa labor de agitación cultural que realizan. Cuando Cálamo nació hace ya más de 25 años (¡ay!) era la única librería que tenía una programación de presentaciones continuada en Zaragoza. Ahora hemos llegado casi a la saturación, gracias sobre todo a la impagable labor que realizan los ámbitos y foros que en el mundo son. Incluso he llegado a pensar que, como en la tele, existe la “contraprogramación” de los ámbitos contra los foros y de los foros contra los ámbitos. Nos relamimos al hablar de cultura e incluso algunos libreros repiten hasta el hastío geniales frases del tipo «más libros, más libres» (Hitler era un buen lector si se entiende por buen lector al que lee muchos libros).

Nos hemos vuelto aburridos. Cambiemos las formas, hagamos actos “serios”, pero también divertidos: mezclemos libros y vinos, libros y tapas, libros y música, libros y vida. Seamos polémicos, provocadores, diferentes.

¿Es necesario hoy en día ser una cadena para tener alguna oportunidad de negocio? ¿La pequeña librería, tal y como se entiende tradicionalmente, tiene alguna oportunidad?

La tiene siempre y cuando entendamos “oportunidad económica” como una forma digna de ganarse la vida y no tener demasiadas aspiraciones de forrarse. Pero a los libreros les pasa como a los curas: faltan vocaciones.

Por último, ¿puedes recomendarnos un libro?

El que me estoy leyendo ahora: Queremos informarle de que mañana seremos asesinados con nuestras familias. Historias de Ruanda, de Philip Gourevitch, editado por Debate. Un libro excepcional que no leerá ni dios.

 

Las librerías independientes en Colombia

19
Junio
2009
libreros — @ 11:59 Tags:

El original de la entrada en El Ojo fisgón

Como sabía que en septiembre del año pasado me iba a pasar unas semanas a Bogotá, faltando pocos días para mi viaje Txetxu Barandiarán me propuso que escribiera un artículo sobre las librerías independientes en Colombia para la revista Texturas. Y aunque en ese momento mi nivel de familiaridad con el tema era más bien bajo, acepté. Sabía que hacía unas semanas habían cerrado tres importantes librerías en Bogotá y poca cosa más.

Mi plan era empezar a indagar acerca del estado de las librerías independientes en cuanto llegara a Bogotá y pedirles a algunos amigos que me orientaran un poco a la hora de abordar el tema. Al día siguiente de mi llegada tenía una cita con Richard Uribe en el Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe (CERLALC) y como había llegado antes de tiempo me fui a curiosear un rato a la librería Arteletra, donde me encontré con que Adriana Laganis —su propietaria— era la directora de la Asociación colombiana de libreros independientes (ACLI).

En ese mismo momento concerté para el día siguiente una entrevista con Adriana, quien durante una charla de cerca de una hora y media me hizo una explicación minuciosa del panorama de las librerías independientes en Colombia en ese momento. El resultado de una breve investigación basada en la entrevista a Adriana Laganis, en charlas con otros libreros independientes y en la revisión del “Estudio de canales de comercialización del libro en América Latina y el Caribe, con énfasis en las librerías” —del CERLALC— es el artículo “Las librerías independientes en Colombia”, publicado en el número 8 de la revista Texturas.


Laganis cuestiona el lugar común según el cual en Colombia no hay lectores y explica las dificultades a las que tienen que enfrentarse las librerías independientes a partir de dos argumentos radicalmente diferentes:

‘Según Adriana Laganis, propietaria de la librería Arteletra y directora de la ACLI, lo más importante es que sí hay lectores y que queremos leer, pero existen varias dificultades: “en primer lugar, que a menudo no llega lo que quisiéramos tener. Y cuando llega, llega muy poquito; en segundo lugar, que los libreros pequeños no tenemos unas condiciones de mercado justas porque, mientras que a las librerías medianas y grandes las distribuidoras les dan comisiones del 40%, del 45% y del 50%, a nosotros sólo nos dan el 30%. Lo único que necesitamos para existir es que las distribuidoras nos den una negociación justa. Atención, no estoy pidiendo que nos den un trato privilegiado”’.

El hecho de que en Colombia los libros no tengan precio fijo es otro elemento que también debilita a las librerías independientes:

‘Al no existir una ley del precio fijo, el monto a pagar por un mismo libro puede variar sustancialmente de una librería a otra en gran parte porque las distribuidoras les dan mejores condiciones de negociación —en términos tanto de comisión como de gestión de pedidos y devoluciones— a aquellas librerías que manejan un mayor volumen de ventas. Tan es así que en ocasiones las distribuidoras les venden a las grandes superficies, como Carrefour o El Éxito, los libros a precios bajísimos porque la afluencia de público en estos establecimientos, la inserción del producto en el circuito de las compras de bienes de primera necesidad y el tipo de títulos que conforman su oferta facilitan la venta de una cantidad de ejemplares considerable, lo cual les permite establecer un precio de venta al público significativamente inferior al de las librerías’.

Otro ítem importante con respecto a este tema es ‘la falta de librerías en las ciudades secundarias y en los municipios pequeños’, que ‘es un reflejo de ese centralismo excesivo que históricamente ha caracterizado a Colombia’.


Valdría la pena averiguar si la situación de las librerías independientes en Colombia ha cambiado entre octubre de 2008 y hoy, de ser así en qué sentido y medida lo ha hecho y en qué va el trabajo de la ACLI —que, según tengo entendido, desde hace un tiempo es dirigida por Pablo Arcila—.


Quienes estén interesados en leer el artículo y no tengan acceso al número 8 de Texturas pueden descargarlo aquí.


En convalor pueden consultar la tabla de contenidos completa del número 8 de la revista Texturas.

El librero del lado del lector

18
Junio
2009
libreros — @ 11:56 Tags:

Recuperamos un artículo de Antonio Ramírez, librero de La Central (EL PAÍS, 04/11/06):

¿Para qué un precio fijo? ¿Por qué las librerías necesitan unas reglas de juego particulares? ¿No sería más oportuno permitir los descuentos? Total, los libros, cuanto más baratos, mejor.

Muchas horas hemos dedicado los libreros a defender y a argumentar, una y otra vez, a favor de la ley del precio fijo, verdadero lindar que define las condiciones de posibilidad para un oficio tan delicado como el nuestro.

Podemos citar como ejemplo la situación del mercado librero anglosajón -tres grandes cadenas que todo lo dominan, incremento progresivo de precios, omnipresencia de los best sellers, asfixia de los editores, etcétera-, podemos insistir en la garantía de pluralidad que representa una variada red de librerías, podemos aludir a papel de los libreros como difusores de la cultura, pero en un momento u otro siempre topamos con alguna mente liberal que por principio se resiste a lo que, en sus palabras, no sería más que una pretensión de excepcionalidad, además, bastante afrancesada.

Y es que no siempre resulta fácil mostrar todo lo que tiene de esencial aquel conjunto de artilugios justamente ideados para propiciar el encuentro entre los libros y su público que son las librerías.

A diferencia de los otros agentes que operan en la cadena del libro, el librero puede y debe situarse “del lado del lector”; lejos de asumir la producción editorial tal como le llega, sin más, como si fuese una página en blanco sobre la que otros escriben sus mensajes, el librero elige, clasifica y jerarquiza a su manera; antes que construir cánones, su tarea es imaginar vínculos y sugerir relaciones: entre títulos y géneros, entre nombres y formatos, en suma, entre libros y lectores.

El librero es un permanente explorador de las comunidades de lectores a las cuales se dirige: conoce sus expectativas, está atento a la información que discurre entre ellas, propone y escucha.

En otras palabras, es un navegante que trata de orientarse entre las corrientes de aquel conjunto volátil e inaprensible de rumores, complicidades, pactos, promesas e intercambios que puebla el mundo de los lectores; aunque resulte una paradoja, el librero es un especialista en la “cultura oral”, nadie mejor que él conoce aquello que llamamos “boca oreja”. Hoy, esta manera de encontrar lectores -sutil, difusa e imprevisible- es la única realmente eficaz.

La librería es pues una institución muy particular. Su solidez reposa en la capacidad para conciliar dos extremos en apariencia irreconciliables: la pasión por la lectura y el amor al libro, por una parte, y el dominio de la gestión comercial, por otra. Sin “agitación lectora”, su cuenta de explotación estará condenada; y lo inverso es no menos cierto.

Una buena parte del universo libro está edificado sobre un entramado de oficios, como el de la librería, que comparten esta esquizofrenia esencial; y no puede sostenerse más que por unas reglas de juego propias.

¿Dónde poner el peso?

17
Junio
2009
libreros — @ 07:42 Tags:

¿Qué os parece este lema de los libreros franceses?

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¿Tienen futuro las librerías con Google?

16
Junio
2009
libreros — @ 15:06 Tags:

Leído en Garoa. Una recomendación: ¡Sindíquenlos y síganles!

Google abrirá esta navidad las puertas a su megalibrería. Con una pequeña adaptación en su servicio Google Books, se convertirá en el mayor “publicante” y “vendedor” de libros del mundo haciéndole frente a Amazon ¿Qué tenemos que hacer, o mejor dicho, que podemos hacer los libreros? ¿Qué futuro le depara a la red de libreros? La respuesta es clara: nada. Google no es nuestra competencia y no hace falta que las pequeñas librerías nos preocupemos del gigante buscador. Aún así, en este nuevo escenario tenemos que abrirnos nuevos caminos, como intentaremos en este artículo.

En el nuevo marco estructural del sector aún no se han definido las fases del modelo digital. Hay teorías que pronostican una estructura muy pareja con los mismos mediadores, mientras que otras nos advierten que el librero va a ser sucumbido por el editor. Esta tendencia aboga por una relación directa editor-lector sin ninguna mediación de por medio.

La labor del librero, estrella polar de los lectores, corre gran peligro. En la música hemos podido prescindir de las tiendas de disco que nos recomendaban discos. En su día, hace no mucho, en nuestro pueblo había 3 tiendas de discos. Os podéis imaginar cuantas siguen abiertas ¿Es nuestro destino ineludible?

Cuanto más tarde el sector del libro en aceptar la lectura digital como el futuro de la lectura, más difícil nos lo ponemos a nosotros mismos. El único benefactor de la negación de tan obvia realidad, va a ser la piratería. Si no damos los pasos acertados, el lector acudirá a la piratería en busca de lecturas, creando un hábito basado en la mezcla inseparable entre gratuidad y digital. No podemos permitir que el único sitio donde se pueda encontrar las últimas novedades sea emule. Conociendo los antecedentes de la música no podemos seguir sus mismos caminos. Estamos a tiempo de cambiar esto, pero no nos quedan muchas oportunidades.

No podemos tomar al nativo digital por ingenuo. Pese al quien le pese el precio de los contenidos digitales será establecido por el lector. Pondrá precio al proceso de digitalización y cuestionará cualquier valor variable añadido al precio final. Si entendemos esto desde el minuto cero, podremos frenar uno de los argumentos principales utilizados por el usuario para venerar la piratería.

Cada librería elegirá cual es su camino. Algunos tomarán la decisión de no cubrir la lectura digital, algo totalmente respetable. Apostarán por la especialización de una temática o abrirse a ofrecer contenidos culturales más allá de la literatura. Decisiones muy interesantes que pueden ayudar a mantenerse a flote. Aún así, estamos seguros que seguir el camino al lado del lector en el mundo digital puede ser muy enriquecedor e incluso puede llegar a ser interesante económicamente. Existe un lector digital, y si no existe todavía, esta apunto de llegar.

Para contestar a la afirmación de Susana Viamagna (“El problema está en cuánta gente paga por leer libros en su portátil...”) tenemos que atender las dos cuestiones comentadas anteriormente: acertar con la demanda y los precios de los contenidos. Si el usuario se siente respetado, este respeto va a ser mutuo. El modelo de iTunes nos puede valer de ejemplo. Han conseguido vender 6.000 millones de canciones, una canción por cada habitante de la tierra. Obviamente no se trata del mismo producto ni del mercado pero nos sirve para ver la respuesta del usuario cuando se le ofrece un buen servicio.

Necesitamos leer, y quizá ahora y aquí, más que nunca.

La librería de Cuaderno boliviano

15
Junio
2009
libreros — @ 07:42 Tags:

En la librería Crisis estaba el mapuche Yancaqueo sentado a su mesa y su joven ayudante malhumorado trasteando entre los libros. No he encontrado la obra de Patricio Manns....Busco la vieja librería de Los Amigos del Libro. Está cerrada. Al final encuentro la nueva y puedo comprar unas prosas de Jaime Sáenz y dos novelas de Ramón Rocha Monroy, La casilla vacía y Potosí, 1600.

(Miguel Sánchez Ostiz; Cuaderno Boliviano, pag.11 y 21)

ShopGirl . Una bloglibrera

11
Junio
2009
libreros — @ 07:54 Tags:

Diario de una librera

1.- ¿Qué o quién te movió a abrir un blog?

Mis clientes, mis jefes, mis compañeros/as de trabajo que siempre me regalaban anecdotas etc.
¿Desde cuándo lo tienes?

2007

2.- ¿Ha afectado el blog a tu actividad en la librería?

No, nadie lo sabe

3.- ¿Está especializada tu librería en algún género?

No, es general.
¿Cuántas personas sois?

Ahora estoy en una sucursal pequeña de 4 personas
¿Todos tienen blog?

Nadie

4.- ¿Tienes lector de ebooks?

Nooo quiero!
¿Conoces a alguien que tenga?

No
¿Tú qué prefieres como lector: libro papel o libro electrónico?

Libro papel pero no me enojo si me regalan un libro electronico

5.- ¿Cuál crees que será el futuro del libro electrónico en España? ¿Ves a las editoriales predispuestas en algún sentido sobre el tema?

Estaran predispuestas casi obligatoriamente.

6.- ¿Ves algún género más proclive a tener más éxito que otros en el formato electrónico? Al revés: ¿acabará el libro electrónico con el libro en papel, sea en general, sea en algún mercado concreto?

No va a acabar con el libro en papel pero conviviran juntas.

7.- ¿Qué opinas sobre los DRM con que se está publicando los títulos de los primeros libros electrónicos de esta segunda intentona?

No opino.

8.- Cambiando de tercio, ¿hay más libreros con blog que conozcas? En caso afirmativo ¿nos puedes indicar algunos de sus blogs?

Si, Roger Michelena, del blog libreros. Regina ex libris y tambien Germán Echeverría de Autores de Argentina.

9. ¿Utilizas o estás presente en alguna red social (Factbook, linkedin….) o utilizas herramientas de la denominada web 2.0 (Googlegroups, Twitter, Youtube….)? ¿qué valoración haces de las mismas?

Facebook linkedin, twitter, y My space. A todas 9

10. Nombre del blog

Diario de una librera.

11. Cómo quieres o queréis aparecer (nombre de la librería, persona de contacto, seudónimo…..)

ShopGirl

Libreros sabuesos

09
Junio
2009
libreros — @ 12:09 Tags:
Confieso mi adicción nocturna a los Diarios de García Martín, a quien no tengo el gusto de conocer: los tengo todos, con la colaboración de los libreros de La Central, excelentes sabuesos, ya que conseguirlos es una empresa no siempre fácil (a este respecto despotrica a menudo de sus editores, y no sin motivo, el autor). (Jorge Herralde; El observatorio Editorial; Adriana Hidalgo; pag. 112)