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Los libreros de Moyano

26
Mayo
2009
libreros — @ 16:46 Tags:

Hoy en la edición de Madrid de El País.

Llegó a Madrid para rodearse de libros al comenzar su carrera de graduado social. Y se quedó definitivamente por otra cuestión de libros. Francisco Martínez Moncada, de 57 años, es el presidente de la Asociación de Libreros de la Cuesta de Moyano. Dirige también la Asociación de Libreros de Lance. Bella palabra ésta, que no define lid medieval alguna, "más bien se refiere a aquellas ediciones compradas y vendidas por debajo de su precio", explica este cartagenero que se empleó en la librería de la Universidad Autónoma. Luego entró a trabajar para Carmelo Blázquez, un librero histórico, en una de las casetas de la Feria del Libro de Madrid, hasta que accedió como dueño a una de ellas.



Su primer contacto con los libros se remonta a su infancia. "Mi abuelo Jacinto Moncada, que era masón y por consiguiente ilustrado, poseía una biblioteca extraordinaria", cuenta. "Pese a que yo no sabía leer, pues apenas tenía cinco años, me extasiaba con sus libros bellamente ilustrados por fotografías y dibujos".

Quizá aquel episodio fuera el que, con el tiempo, desató en él esa suerte de fiebre religiosa que se apodera de los bibliófilos y subyuga de por vida su mirada y su atención hacia el libro. "Prueba de ello es que junto con mis 24 compañeros y seis compañeras abrimos nuestras casetas al público los 365 días del año". Y añade: "Conciliar la vida familiar y la laboral es para nosotros tarea casi imposible", se lamenta. Él representa a la treintena de profesionales que departe cada año con los 100.000 madrileños y forasteros que visitan la cuesta de Claudio Moyano, a espaldas del Jardín Botánico, donde se ofrecen todo tipo de libros con solera: textos añejos, segundas ediciones, ejemplares difíciles de hallar cuyo extravío fácilmente los convierte en joyas de la palabra. "Hay que venir a Moyano no sólo a buscar, sino a encontrar: esto está lleno de sorpresas", dice con un entusiasmo adolescente, que desmiente la leyenda que atribuye a los libreros de viejo cierto malhumor. "Como librero disfruto con el gozo del comprador", asegura para refutar la conseja.

Instalada sobre una pendiente ataludada que conecta la calle de Alfonso XII con la glorieta de Atocha, la Feria de Libros de la Cuesta de Moyano lleva abierta desde el año 1925. "Hubo domingos en los cuales más de 10.000 visitantes acudieron a la feria", rememora. Aunque admite que "algunos ejecutivos madrileños desconocen aún qué es y dónde se encuentra". Pese a ello, el aura que acompañó a asiduos visitantes como Azorín, Ramón Gómez de la Serna o Pío Baroja parece impregnar todavía las luminosas mañanas en Moyano.

"Nuestra tarea consiste también en sugerir y orientar, si el lector lo demanda". Una función más: desde su autoridad, "el librero afina y aquilata el gusto del lector y le propone autores, obras, colecciones...". Ante los ojos de Moncada han desfilado tesoros editoriales "como primeras ediciones de obras de García Lorca dedicadas por el autor con sus inconfundibles efes y sus caprichosos dibujos...", evoca gratamente.

A lo largo de casi tres años, hasta 2007, la feria estuvo provisionalmente instalada en el paseo del Prado, explica Moncada mientras atiende a varios curiosos que se acercan a su caseta. El incendio de una subestación eléctrica cercana llevó a las autoridades a alojar, bajo la Cuesta de Moyano, una nueva subestación que mantuvo en obras toda la zona.

Las obras asolaron con placas de granito la rampa y los árboles primitivos -acacias- dañados por la contaminación, que, en muchos casos, fueron sustituidos por arbolitos que tienen aún por delante muchos años para ampliar sus copas y procurar amenidad y sombra a los visitantes. "Por eso queremos también que en medio de la cuesta se instale un velador, una especie de terraza que haga más grata la visita", dice Moncada con persuasión. Su argumento es lógico. "Estamos en contacto con el equipo Trajineros, que va a reformar el paseo del Prado", señala el portavoz de los libreros.

"Nuestra reivindicación primordial es hoy la de incluir esta feria del libro permanente en los circuitos turísticos de Madrid y de la región también", explica Moncada. "La Cuesta de Moyano es una de las joyas de esta ciudad y, sin lugar a dudas, compone una de sus principales referencias culturales". Cada una de las 30 casetas de madera gris que jalonan la feria puede albergar una media de 4.000 libros. Fueron mejoradas y restauradas bajo el mandato de Enrique Tierno Galván. "El frontal es de madera, pero los laterales, la trasera y los cimientos son de fábrica desde 1985", aclara. Hoy, la caseta primera es del Consistorio. "Fue una proposición nuestra, para dar salida a los fondos editoriales que el Ayuntamiento edita; además, es la mejor manera de que conozcan nuestra situación".

La tarea del librero no es únicamente la de vender: también necesita comprar. En espíritus como el de Moncada, la sorpresa acecha desde los restos de ediciones, los saldos y las bibliotecas cuyos libros, dice, "atesorarán siempre el poder evocador e inmarcesible de la palabra escrita".

Todolibros. Un bloglibrero

25
Mayo
2009
libreros — @ 08:39 Tags:

EL BLOG

"Bloglibrero": Neologismo creado ahora mismo (más o menos). Dícese del librero con blog, o incluso de la persona con blog que vende libros, además.

El sector de las industrias culturales menos afectado por el torbellino de la red y la lucha que contra este medio mantienen otros actores "culturales" es sin duda el del libro. Por ahora, porque se han embarcado buena parte de los que lo conforman en la aventura aún incierta del "libro electrónico". Los movimientos que se produzcan, como creador  -bloguero- en la red y consumidor en "la vida real", me interesan doblemente. Por eso busqué a quien ya estuviese hablando del tema con el mejor conocimiento posible de causa. Así encontré a Tomás, librero cacereño de "Todolibros", que además tiene blog, "¿Qué me cuenta mi librero?".

En su bitácora se habla de los más vendidos, de cómo se imprimen e imprimían los libros, de los problemas de una librería, centro del hecho lector para los clientes, pero un mero y a menudo despreciado engranaje más de una maquinaria que leyéndole podremos conocer un poco mejor.

Muchas gracias, Tomás, por tus respuestas.

LA ENTREVISTA

1.- ¿Qué o quién te movió a abrir un blog?

Me di cuenta que tenía algo que decir. Las conversaciones que tenía con mis clientes en la librería eran acerca de temas en los que yo tenía más información y un punto de vista más amplio que ellos, y creí curioso colgarlas en la red.

2.- ¿Ha afectado el blog a tu actividad en la librería?

Absolutamente sí. Para lo bueno y para lo malo. Lo bueno es que he entrado en contacto con personas estupendas a través  del blog con las que he llegado a una amistad que ha traspasado lo electrónico. Lo malo, que he recibido presiones muy fuertes por parte de algunos responsables de la feria del libro de cáceres para que no hiciese críticas a la organización.

3.- ¿Está especializada tu librería en algún género? ¿Cuántas personas sois? ¿Todos tienen blog?

No, somos generalistas, aunque cuidamos especialmente las secciones infantil y de cómic. Ahora mismo somos 5 personas trabajando, pero fijas somos 4. No todos tenemos blog, pero si cuenta en google con las que trabajamos internamente con varias herramientas.

4.- ¿Tienes lector de ebooks? ¿Conoces a alguien que tenga? ¿Tú qué prefieres como lector: libro - libro o libro electrónico?

Lo tengo y los vendo. Personalmente prefiero un libro tradicional a uno electrónico, pero tambien leo libros en pdf de la red que no están editados en papel. Entiendo perfectamente la existencia de libros digitales porque hay personas a las que le son útiles.

5.- ¿Cuál crees que será el futuro del libro electrónico en España? ¿Ves a las editoriales predispuestas en algún sentido sobre el tema?

Acabo de llegar de Sevilla, de asistir a las jornadas "Los futuros del libro" dentro de la feria del libro. La idea general (o por lo menos lo que yo he creido entender) es que la lectura va a pasar a formato electrónico, pero no se sabe cuándo, ni cómo, ni cuál será el formato elegido.

6.- ¿Ves algún género más proclive a tener más éxito que otros en el formato electrónico? Al revés: ¿acabará el libro electrónico con el libro en papel, sea en general, sea en algún mercado concreto?

De momento los libros profesionales son los que más oferta tienen. Hay mercados en los que ya casi ha desaparecido el formato papel: las enciclopedias.

7.- ¿Qué opinas sobre los DRM con que se está publicando los títulos de los primeros libros electrónicos de esta segunda intentona?

No tengo una opinión formada de lo útil que pueda ser a las editoriales, pero si creo que atenta contra el derecho a la copia privada de los compradores.

8.- Cambiando de tercio, ¿hay más libreros con blog que conozcas en Cáceres?

Creo que no, pero sé de algún librero que no tiene ordenador en su librería.

9.- ¿Nos dices algo sobre ExTreBeO?

ExTreBeO es una asociación cultural creada para fomentar el cómic. Todolibros colabora en sus actividades en todo lo que puede, al igual (tal vez un poco más porque personalmente el cómic me gusta mucho) que con otras asociaciones culturales con otros objetivos.

El original se lo debemos a Mak y lo podéis leer aquí.

Como la idea nos ha parecido estupenda vamos a buscar más libreros con blog para ver qué nos cuentan.

Los libreros en la Feria del Libro de Sevilla

22
Mayo
2009
libreros — @ 06:30 Tags:

Algunas opiniones. Basta con ver las caras...

La Librería de la U y el mundo digital

21
Mayo
2009
libreros — @ 17:58 Tags:

Ponencia de Jaime Iván Hurtado Gerente General de libreriadelaU en el foro organizado recientemente por Publidisa.

Librería y dificultad de negocio

20
Mayo
2009
libreros — @ 10:34 Tags:
(Zaid) Las librerías son negocios difíciles, y con frecuencia pésimos, porque cada libro que compran puede tardar mucho en venderse o no venderse nunca. Cada lector es un mundo: no hay dos bibliotecas personales idénticas. El número total de libros publicados es infinito, pero los recursos del librero son finitos. También su clientela es limitada. Las probabilidades de asignar recursos a un conjunto de libros que nadie va a pedir son muy grandes. (Juan Domingo Argüelles; Ustedes que leen; Océano; pag. 71)

¿Lectores o clientes? ¿novelas o kiwis?

15
Mayo
2009
libreros — @ 07:10 Tags:

Enrique Alcina en Diario de Cádiz

Espuma de afeitar, patatas fritas, una docena de huevos y un libro de aventuras. Algo está pasando en la cesta de la compra. Los supermercados intentan paliar el vacío existencial que sufre el consumismo voraz creando o ampliando la sección de librería. Menos kiwis, más cuentos chinos. Caída libre de la venta de productos de usar y tirar, auge de la novela crepuscular. Portadas en rojo y negro ilustran los pasillos donde antes reinaba el jamón serrano a precio de oro. Ofertas dos por uno de libros de bolsillo, volúmenes de autoayuda económica, oportunismo en do mayor. De pronto, sin previo aviso, la cultura sale barata, salvo los discos, hundidos en la miseria de la cultura de la gratuidad de hoy, hambre pa mañana. Entre tanto best seller en rotación, enigmas indescifrables de andar por casa, historias para no conciliar el sueño, siempre se puede encontrar algo interesante, quizá algún libro a la vera de las pilas alcalinas.

Los imperialistas del negocio al por mayor captaron al vuelo la señal de la crisis, comprobaron que la coyuntura económica no afectaba al sector editorial y tomaron medidas. Diez metros lineales de estantes para libros en el Hipercor, una nueva franquicia de libros urgentes en Bahía Sur, más libros salidos de la nada en Supersol, y mucho papel prensado sustituyendo a discos y compitiendo directamente con emepetreses, playstations, plasmas, ipods, cafeteras y minipimers en Media Markt. "Yo no soy tonto, ni analfabeto". Ejemplos con nombres y apellidos del nuevo fenómeno, quién iba a pensar que los libros sacarían de un apuro a los centros comerciales, otrora sin compasión, hoy curados de espanto y de humildad y paciencia. "Vendemos libros como si fueran naranjas", apunta un encargado del rincón literario de un supermercado, "pero ojalá sirva la crisis de aliento para fomentar la lectura". Leyendo entre líneas, que es gerundio. Terror en el hipermercado, horror en el ultramarinos, cantaban Kaka de Luxe. Ni que decir tiene que las grandes superficies de la Bahía despachan literatura de fácil acceso, nada de especialización. "Es cuestión de tiempo. El supermercado nunca fue el hábitat natural del libro, pero ya notamos su presencia en el cesto de la compra", advierten en otro centro comercial, donde se ha pasado de la opulencia ficticia y los carritos llenos hasta la bandera, a los lunes desnudos al sol, los doce meses sin intereses y el aquí tiene usted su casa. Los valores seguros de la literatura comen pizzas de cuatro quesos y helados baratos.

"El otro día, un cliente me contó que había encontrado un libro llamado "Setas en los Alcornocales" en una tienda de chucherías. Los supermercados utilizan los libros como gancho, ante el descenso de beneficios, como complemento. Se trata de un tipo de venta basado en el impulso", certifica Juan Manuel Fernández, alma mater de la librería Manuel de Falla de Cádiz, con 36 años de labor a sus espaldas. "A las librerías de fondo, donde se estila la complicidad con el lector, un trato intimista y mayores exigencias en cuanto a calidad, selección atinada de títulos, buenas ediciones y un punto de vista más romántico de la vida y de la literatura, no nos viene bien que los supermercados entren en escena en la venta golosa de libros. Hay mercado para todo el mundo, pero lo malo sería que las grandes superficies se apoderasen de gran parte del porcentaje de ventas; correríamos serio peligro". En los hipers no venden un libro titulado "Supermercados, no, gracias", retrato crítico de la voracidad del sector, su cara oculta.

Como dice Manuel Vicent, cuando un librero se acerca a un cliente se establece una relación de calidad que actúa de prolongación natural de la cultura. El librero perceptivo conoce al cliente, Juan Manuel Fernández habla de lectores, nunca de clientes. "A veces vienen a disfrutar de un paseo por las estanterías, se les ve contentos y con ello nos sentimos satisfechos, amén de entablar amistades y contactos por la cercanía de la tienda". Nada que ver con las cajas rápidas, que suelen ser las más lentas del planeta, o los dependientes de secciones de libros o discos que ni siquiera conocen el paño. "¿Me puede deletrear Bob Dylan?" Paecharlo.

En el término medio, y como excepción que corrobora la regla, en El Corte Inglés gaditano, donde el fin justifica hasta un puente, trabaja en la sección de libros un historiador, Fernando Suárez, que acaba de estrenarse como escritor de novelas de aventuras con Saturno Ventura. Fernando sabe de lo que habla, al contrario que algunos vendedores de ilusiones vanas, que aprovechan la presencia de un lector o melómano para endilgarle el ultimo detergente por narices. Las librerías, en cambio, constituyen una experiencia humana, sean intimistas como Manuel de Falla o de trasiego como Quorum, por citar dos ejemplos gaditanos.

"Si las editoriales frenasen el ritmo de publicación de novedades, lo notaríamos en exceso", señala Fernández. "Pero hay tal variedad y cantidad de títulos que el lector no deja de leer, ya sea con precios baratos o mediante cuidadas ediciones. Los números cantan. Veremos si la Feria del Libro de Cádiz confirma la tendencia, allí sentiremos el eco del lector habitual".

Mientras tanto, en las librerías clónicas de los supermercados, el constante ir y venir de miradas interesadas, miradas de soslayo, prisas y pausas, sabores, olores y códigos de barras, los éxitos editoriales campan por sus respetos, encuadernan la crisis con regalos más baratos que una puñalada trapera, y cometen crímenes como estampar los precios adhesivos en las tapas de los libros.

Los carritos ya no caminan, altaneros y arrogantes, atestados de kiwis y televisores. Las franquicias de la cultura del chándal, la amnesia dermoestética y la moda fugaz, piden socorro. Los concesionarios de coches parecen cementerios mancomunados. El parné sigue inmovilizado. Pero se publican más libros que nunca. Los discos agonizan. Las bibliotecas abren los ojos. Los lectores permanecen fieles, curioso panorama en plena huida hacia adelante del mundo enfermo. Con la crisis, la cultura pierde pedigrí e idiotez (cultura del vino, cultura gastronómica, cultura de no sé qué), y gana dignidad: cultura a secas. Y el dinero, como el lema dichoso, no es tonto.

Agua mineral, regaliz rojo a un euro el pack de tres, utopías listas para freír, paté de tontería, ropa barata y un libro para ir tirando. Sociólogos de andar por casa rubrican que la gente sale menos, no gasta lo que no tiene, dedica el fin de semana a pasear o ejercer el sano deporte mental de la lectura o echa cuentas al olvido. Nadie sabe qué está pasando. ¿Será contagioso?

Librería, tiempo y lentitud

13
Mayo
2009
libreros — @ 17:17 Tags:
Los hombres y mujeres que abren su librería –un sueño a menudo- son personas apasionadas y deseosas de escapar de una  vida trepidante. La literatura se acomoda mal a la rapidez, ¿cómo podría ser de otra manera cuando sé que una novela es a menudo el fruto de varios años, o de toda la vida de un escritor? El tiempo se para cuando se entra en una librería y el silencio se instala…. (Laurence Santantonios; Tant qu’il y aura des livres; Bartillat, pag. 162-163)

El librero seguirá vivo

12
Mayo
2009
libreros — @ 14:07 Tags:

Apareció el mes pasado. Lo teníamos guardado y hemos comprobado que en este tiempo nuestro amigo Armando Mena sigue vivo.

Asi que ese titular de la noticia: El librero sigue y seguirá vivo nos gustó.

Apareció en La Jornada de Oriente

Con un acervo de 42 mil volúmenes de todas las disciplinas del saber y los géneros literarios, la Librería de la Universidad Autónoma de Puebla (UAP) ofrece diversos servicios integrados que responden a un concepto de cultura moderna. El público puede adquirir una excelente película, un disco, un libro, pasear por la sala lúdica, compartir con la familia los materiales de juego y de lectura infantil o simplemente disfrutar del espacio y sus objetos.

“Hace más de 20 años, ya no sé cuántos, se hablaba de la desaparición del libro, por la entrada de nuevas tecnologías como el internet; sin embargo, el libro sigue y seguirá vivo”, explica su director, Armando Mena.

“Es cierto que los estudiantes hoy han modificado sus hábitos y recurren mucho al internet, que en ocasiones desinforma y que difícilmente sustituye el conocimiento del libro y la relación de tensión y crítica que el lector establece con éste. Con el libro uno pelea, discute, se establece una relación emocional. Esa relación tan especial con el papel impreso, que sigue siendo extraordinaria. O quizá simplemente porque el libro es un objeto especial al tacto, al olor, a la vista. El libro es una obra de arte”.

Ubicada en el Complejo Cultural Universitario, en la nueva librería puede caminar holgadamente, tomar un libro, abrirlo, leer algo de su contenido y hacer una compra más razonada.

Con el propósito de satisfacer la demanda del mercado, tanto de los universitarios como de escolares de educación media superior, público infantil y en general, el nuevo espacio cuenta con 42 mil volúmenes de historia, teoría social, filosofía, antropología, psicología, entre otras disciplinas científicas; libros de texto, cuento, poesía, novela y ensayo, y los títulos de los llamados Best sellers.

Entre las novedades literarias se encuentra “la que se dice será la última novela que escriba José Saramago, El paso del elefante; los clásicos Juan Rulfo, Octavio Paz, Carlos Fuentes, Fernando del Paso, Elena Poniatowska y una larga lista de títulos en existencia”.

Mena, en entrevista, nos habla de la diversidad de los fondos editoriales en Ciencias Sociales y Humanidades, Siglo XXI, Era, FCE, UNAM, Colegio de México, UAP, UAM, entre otros; fondos editoriales españoles como Siruela, Paidós, Anagrama y Adriana Hidalgo, “que en conjunto proporcionan una variedad de títulos que van desde la sociología política, educación, pedagogía, hasta la novela, poesía, cuento y ensayo”.

Provisto de una experiencia de más de 25 años al frente de los libros, el funcionario universitario señala que con el ánimo de satisfacer la demanda, la librería realiza periódicamente pedidos, “para que siempre nos estén llegando novedades”.

Así, libros de reciente adquisición que estarán en breve a la venta son Purgatorio, de Eloy Martínez Tomás, editorial Alfaguara; Paraíso en tu memoria, Tovar y de Teresa, Alfaguara, y La República restaurada, de Daniel Cosío Villegas.

“Es una librería que podemos calificar de excelente. Tiene un perfil adecuado para un público lector universitario, y sus fondos editoriales corresponden con este concepto, por ejemplo satisfacer demandas de textos de profesores e investigadores, para sus proyectos de investigación o sus estudios de posgrado; pero también ofrecemos un acervo bibliográfico para público lector en general”, comenta.

La nueva librería “es un sueño de los universitarios y busca ofrecer objetos culturales a buenos precios”.

Abierta al público en noviembre de 2008, cuenta además con un área infantil, equipada con juguetes didácticos, libros de un año a 12 años de edad; una sección de discos de música clásica, popular, jazz, y de películas.

Si bien el 70 por ciento de los libros en el idioma español son de España y se encarecen por la moneda, existen libros de bajo costo y calidad, como los editados por Conaculta, FCE, Siglo XXI, y de la editorial de la casa de estudios, de tal manera “que hay para todos, lo importante es que la gente racionalice sus gastos e invierta en libros”.

Finalmente, asegura: “la librería es algo más que vender libros”.

El CCU abre sus puertas de 7 a 21 horas. Y la librería después de las 10 horas. Se ubica en la Vía Atlixcáyotl 2499. Para mayores informes: 2 29 55 00 extensión 2511 y 2516.

Librerías en Bayonne

11
Mayo
2009
libreros — @ 13:57 Tags:

¿Cuántas de nuestras ciudades en España disfrutan de este pequeño entramado librero que nos acerca Fernando García Pañeda en su blog Tres Gymnopedias?

Una ciudad para disfrutar de las librerías.

En la Rue d’Espagne:

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Mi favorita, en la Rue Poissonnerie:

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Con sus resúmenes y listas de los mejores libros de cada estación del año. ¡Y de los peores! (3G no estaba en las primeras… pero tampoco en las segundas):

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En la misma calle, la favorita de los piratas:

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Para quienes sufren de nostalgia, mejor pasar al Petit-Bayonne, donde podrán encontrar lo que buscan:

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Y eso sólo en la parte antigua de la ciudad. Comme ici.

Libreros. Eduardo Mendoza

09
Mayo
2009
libreros — @ 16:16 Tags:

Recupero gracias a Nunca te hagas librero un artículo de Eduardo Mendoza publicado en El País hace ya un par de años pero que sigue estando pleno de actualidad y manteniendo su vigencia más acentuada precisamente por el paso de los años.

Asisto a una reunión de libreros independientes, una raza en peligro de extinción. En el transcurso de la velada se dan datos y se examinan las causas. Las grandes superficies, claro. Pero hay otras: en el centro de la ciudad los alquileres son prohibitivos y en la periferia hay menos gente de paso. Etcétera. Los libreros, que saben del tema, mencionan una razón más profunda: la extensión de la cultura a todos los niveles lleva inevitablemente a la masificación, y los integrantes de la masa prefieren el anonimato de una gran superficie, donde pueden hojear y elegir libros sin sentir en el cogote la mirada severa del librero ni tener que afrontar su veredicto. La librería pequeña impone una intimidad en la que el comprador se siente inseguro. Teme pronunciar mal un nombre extranjero, atribuir una obra al autor que no es, elegir un título cuya mediocridad provocará el desdén del librero y tal vez de los demás compradores, mucho más versados. Miren qué bazofia está comprando este desgraciado; seguro que le gusta. La docta clientela prorrumpe en carcajadas y no falta el que propone expulsarlo del templo a latigazos.




La realidad, por supuesto, es muy otra. El librero es un comerciante: vive de lo que vende y siente respeto y gratitud hacia el cliente. Por vocación, desea ser un guía en la jungla del papel impreso, no para enseñar al que no sabe, sino para proporcionar a cada uno aquello que más le va a gustar, evitar que el lector inexperto caiga en las arenas movedizas de la novela histórica, o sea engullido por la boa de la literatura del yo, o picado por la tarántula del esperpento disfrazado de nazi para todo. Acerca de los gustos imperantes no se hace ilusiones ni se queja. Sabe que las abultadas ventas del éxito de turno le permitirán mantener abierta la tienda y vender un tipo de libro que a su vez se podrá editar gracias a las ganancias que reportan los otros.

Buena gente por definición, el librero se enternece cuando alguien, temeroso de estar comprando un bodrio, finge hacerlo contra su voluntad: para cumplir un encargo engorroso o hacer un regalo. El librero asiente y aconseja otro libro, porque si el que ha elegido el cliente es del gusto de su anciana tía, el que él le propone aún le gustará más.