Elogio de la librería en premio Mandarache
Abril
2009
Estaba empezando a escribirte...
Pero hay un paseo en Barcelona que no tiene parangón en Madrid. Al lado de las ramblas entrando al Raval se comienza por la librería Loring...
Pero se me ha ocurrido que es mejor hacerlo en Google Maps
Ver Librerías en un mapa más grande
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Ya desde fuera uno percibe que Joker no es una simple librería. Traspasar su puerta de cristal es como entrar a un mundo completamente nuevo. Superhéroes, monstruos, personajes de manga y también personas con problemas cotidianos aguardan a los aficionados en las estanterías. Las horas pasan más rápido de lo habitual mientras uno camina entre sus pasillos. Y es que Joker es el templo de los cómics. Un templo en el centro de Bilbao, situado en la calle Urkijo, donde no hay nada prohibido. Un espacio de encuentro con gente que comparte la misma afición. Donde intercambiar palabras y opiniones sin que nadie tache de friki a nadie. Y también un rincón donde conocer a los autores más importantes del momento en el mundo de la historieta ya que, entre sus cuatro paredes, Joker acoge presentaciones y conferencias.
"Desde el principio, mi socio Iñigo y yo tuvimos muy claro que este negocio no era sólo una librería sino una identidad cultural. El cómic es cultura, nos interesa difundirlo y que los lectores, tanto aficionados como casuales, estén al tanto de las últimas novedades, de que existen cosas muy importantes en novela gráfica... Por eso siempre estamos dispuestos a hacer presentaciones, invitar a autores, organizar firmas...", explica Tarancón.
Ese concepto de librería es, seguramente, lo que ha llevado a los profesionales del mundo del tebeo -libreros, editores, autores- a votar por la candidatura de Joker, que luchará por el título de mejor librería especializada contra otros cuatro establecimientos del Estado: Continuará (Barcelona), Espacio Sins Entido (Madrid), Madrid Cómics (Madrid) y Universal (Barcelona). "Creo que se ha añadido esta categoría para reconocer la labor que tienen las librerías especializadas en la difusión del cómic", aclara el librero. El premio, un stand en el Saló el año que viene, algo que para Tarancón es un "arma de doble filo". "Tendríamos que ir a Barcelona justo en el momento que más trabajo tenemos aquí, así que tendríamos que organizarnos muy bien para poder rendir en los dos sitios", explica.
Los primeros pasos. Del barrio al centro
Este reconocimiento coincide con el decimoquinto cumpleaños del local. Tarancón recuerda con cierta nostalgia aquellos primeros días en los que, desde el "más absoluto desconocimiento", abrieron el negocio en el barrio bilbaino de Santutxu. "Justo acababa de terminar la carrera cuando Iñigo, que estaba más metido en el mundo de los juegos de rol, me explicó el proyecto. Me apasionó tanto que unos cuatro meses después abrimos la librería. Las tortas del no saber nos las dimos en un formato muy pequeño. Estoy seguro de que si llegamos a abrir en el centro no hubiésemos aguantado ni dos años", confiesa.
En aquellos primeros años, eran muchos los aficionados que se acercaban hasta Santutxu para poder comprar cómics tanto nuevos como de segunda mano. Carlos es uno de esos enganchados a las historietas. "Recuerdo que salíamos de la universidad y cogíamos el autobús para subir a Joker para comprar novedades. Era como organizar excursiones", recuerda. "Antes de que se abriese esta tienda había más librerías en Bilbao, pero ésta fue la primera que se preocupó de traer cómics de importación, de organizar actividades paralelas... Empezó a implantar en Bilbao lo que es el concepto de la librería moderna especializada en cómics", indica este joven bilbaino.
Desde aquel primer local, Joker ha pasado por las calles Bertendona y Urkijo, donde se encuentra actualmente y de donde, según indicó Tarancón, no piensan moverse. Con el paso de los años han ido aprendiendo a manejar su negocio. "No creemos que lo sepamos todo, ni mucho menos, pero ya sabemos por dónde van las cosas y por dónde tenemos que tirar, y no nos dormimos", advierte. Tanto es así que el resto de trabajadores de la librería tiene miedo a que su jefe disfrute de unos días libres porque enseguida se plantea nuevos proyectos. "En realidad somos un equipo y entre todos pensamos en cosas nuevas para llevar a cabo en la librería", señala.
El último cambio lo realizaron el verano pasado cuando decidieron darle una vuelta a la distribución rompiendo con el orden típico de las librerías especializadas, enfocadas al aficionado, que suelen estar ordenadas por editoriales o colecciones. "Nosotros tenemos la librería ordenada por géneros, algo más parecido a lo que puede ser una librería general. Por lo tanto, tenemos toda la ciencia ficción junta, todo el manga en el mismo espacio, los superhéroes, los cómics bélicos... De esta forma intentamos acercarnos más al lector casual", detalla.
Una larga historia...de 15 años de vida
Tres locales, muchos sueños , una editorial (Astiberri) y miles de clientes forman parte de la historia de esta quinceañera librería bilbaina. Después de tanto tiempo, Tarancón señala orgulloso que ha visto crecer a muchos de sus clientes. "Sé como se llaman algunos de mis clientes, el nombre de sus mujeres, que algunos la conocieron en la librería, conozco a sus hijos... Son personas que llevan muchos años viniendo aquí a comprar cómics y ya hemos entablado una relación".
Una de esos miles de clientes es Silvia, una bilbaina que de pequeña salía del colegio e iba derecha al kiosco para comprarse los últimos tebeos. Ella resalta una de las cualidades, que, para ella, hacen especial a Joker. "Si voy a esa librería es por el tebeo de segunda mano que tienen, donde encuentras cosas muy interesantes a buen precio que se renuevan con mucha frecuencia. Además, a veces se encuentran libros o revistas teóricas de cómics de importación que no se pueden comprar en otro sitio".
En Joker todos, trabajadores, clientes habituales y también los casuales, son una pequeña gran familia. Por eso, la nominación no ha sorprendido a nadie. "Se lo merecen porque con el paso de los años han creado una editorial de la nada, y eso no es fácil. Además, hacen una buena labor con los autores estatales, que no tienen tan fácil dar a conocer sus trabajos", asegura Unai, que devora cómics cada día. Razones para darles el premio no faltan. Que la fuerza les acompañe en Barcelona.
Profesionales del sector del cómic han sido los encargados de nombrar las candidatas a través de sus votos
Reconocimiento a la difusión del tebeo. Joker acerca a los autores en KomiKlub
Si algo cuidan en la librería Joker son las actividades paralelas a la venta de cómics. "Somos una entidad cultural y como tal nos interesa informar a los aficionados de las novedades y ofrecerles actividades alternativas", asegura el dueño de la librería, Fernando Tarancón. Hoy comienza una de esas actividades paralelas, las charlas KomiKlub, que durarán hasta el próximo viernes 17 y en las que el catedrático de literatura francesa en la Universidad del País Vasco e investigador del mundo del cómic Antonio Altarriba, entrevistará a conocidos e importantes autores y estudiosos como Antonio Martín (hoy), editor y escritor de la revista especializada 'Bang!', Manel Fontdevila (mañana), uno de los autores básicos de 'El Jueves', Paco Roca (jueves 16), Premio Nacional del Cómic 2009 y Edmund Baudoin (viernes 17), considerado uno de los padres de la nueva historieta francesa. Todas las charlas se realizan en la misma librería Joker a partir de las 20.00 horas y la entrada será gratuita. Está actividad se realiza en el marco del taller 'Tebeos para reír, tebeos para llorar, tebeos para pensar', organizado por Alhóndiga Bilbao.
Información aparecida en Deia.
Livres Hebdo publica anualmente una clasificación de las librerías francesas más importantes por su volumen de facturación.
Partiendo de esta información se pueden sacar algunos otros datos de interés como, por ejemplo la facturación por metro cuadrado, un ratio de facturación total en función de las existencias que calculando un precio medio nos podría dar hasta un índice de rotación aproximado.
Comunicación Cultural se hace eco de la iniciativa del blog y de la invitación a la participación en el mismo.
A lo largo de mi vida he sido cliente de muchas librerías, he tratado con muchos libreros. Si los he abandonado ha sido, por lo general, porque ellos me abandonaron antes. Es decir, cerraron la librería. Soy un cliente fiel, estable. No me gusta la dispersión. A la hora de comprar prefiero recorrer caminos transitados, recalar en espacios familiares. En mis viajes, me emociona conocer nuevas librerías, sobre todo si tienen un nombre llamativo o una fachada decadente o un interior con recovecos, pero en mi ciudad tiendo a la rutina. Salvo en caso de urgencia, prefiero la reincidencia.
La librería a la que acudo habitualmente se llama Atlántida y está ubicada en la Gran Vía de Granada, a espaldas de la catedral. Después de muchos años me siento parte del entramado, entro y salgo despreocupadamente, sé que mis gustos y mis manías están ya incorporados al ambiente. Disfruto además del privilegio consuetudinario, regio, de entrar sin dinero y comprar un libro, sostenido el gesto en una confianza mutua, antigua.
Si acudo a esa librería no es por su amplitud o su inabarcable fondo bibliográfico (en realidad es más bien estrecha y el flujo incesante de las novedades crea amontonamientos y obstáculos), sino porque allí me encuentro cómodo, soberano, bien atendido. La responsabilidad de ese bienestar es de los libreros que la atienden, Claudio y Mercedes, o Mercedes y Claudio. En realidad no son los dueños de la librería, sino dos empleados, pero para mí son los verdaderos libreros.
Ambos son gentiles, eficientes, sabedores. Me ofrecen la seguridad de que localizarán cualquier libro que les solicite, por muy rara o recóndita que sea la editorial. Y eso me tranquiliza. Conocen mis preferencias y me anuncian las novedades que suponen que pueden interesarme. Puedo conversar con ellos sobre libros, gustos, autores, tendencias. Son receptivos y agradecidos. Cada Navidad me regalan la pequeña joya que la editorial Aguilar publica para la ocasión, los ambicionados 'crisolines'. Me tratan con deferencia, afectuosamente (aunque en ese sentido no creo tener ventajas). Me allanan el camino hacia los libros deseados, me descubren los ignorados. Se disculpan cuando piensan que no pueden atenderme adecuadamente. ¿Qué más puedo desear como lector? Soy afortunado.
Me parecía que les debía este reconocimiento público.
Aquí podéis consultar la web del Sindicato francés de libreros.
Podéis, además, sindicar sus contenidos para estar puntualmente informados.
Que qué es la sindicación.
Aquí tenéis una buena explicación de ella y de otras características de la web 2.0 a la que hemos llegado a través del blog de Repiso.
Aunque publicado en 2007 podemos decir que su actualidad año a año toma más carne.
Entre la editorial y el librero existe una figura fundamental, la del comercial. Es poco glamourosa, quizá por ello tiene nula prensa, pero es fundamental para que el libro llegue a nuestras manos.
El LLibreter le rinde un homenaje en su blog, que nosotros traducimos del catalán y copiamos.
«Un comercial es una persona que conoce muy bien el fondo que distribuye y, sobre todo, conoce muy bien las librerías de su ruta; a menudo, la relación con el librero es muy cordial y, si su agenda se lo permite, la visita concluye tomando un café y charlando sobre el mundo del libro. Esto significa que, si hace los deberes, el comercial selecciona y ofrece en primer lugar los libros que mejor se adaptan a la orientación de la librería. Lo ideal es disponer de esta orientación, aunque sea en una simple hoja de Excel, antes de la visita, pero el ritmo frenético de publicación y la falta de planificación de muchas editoriales y distribuidoras hace que en algunas ocasiones sea imposible.
En cualquier caso, tras hablar de libros y de seleccionar las compras, el siguiente paso es comentar los problemas surgidos desde la última visita; es más efectivos tratarlos con el comercial como intermediario que a través del teléfono o el correo electrónico. Un ejemplo sería el listado de libros pendientes de llegar desde hace demasiado tiempo; en ocasiones, el comercial sabe con seguridad la disponibilidad de cada título y es capaz de decir si está agotado, si se encuentra en reimpresión o a la espera de que la editorial envíe más ejemplares, etc. Y si no está seguro, lo supondrá. Es de recibo que esta información es fundamental para poder atender correctamente los pedidos de los clientes y, en consecuencia, para mantener la base de datos de la librería convenientemente actualizada.
Otro ejemplo sería la ayuda con los problemas de facturación, porque la complicidad, fruto de la relación frecuente, es garantía de que al menos alguien se ocupará de rectificar los errores cometidos por la propia distribuidora.
Esta complicidad provoca que el librero no entienda a las distribuidoras que, a raíz de una fusión u otro cambio que modifique el nombre de editoriales que representan, decidan prescindir de personas con un gran capital profesional; que no entienda que gestores expertos en productos, cifras y logística no tengan en cuenta que pueden dilapidar el valor añadido que la dedicación que un buen comercial puede otorgar al producto llamado libro.»
Versión en castellano gracias a Ediciona.
Versión original en catalán en El Llibreter